lunes, 25 de julio de 2011

SE CUMPLIÓ EL GUIÓN.

El III advenimiento de José Tomás se saldó ayer con arreglo al guión establecido casi desde el mismo día que se ajustó la fecha. Y no es una cosa que me sorprenda,- por lo esperada-, a juzgar por lo que he  leído en todos los sitios que he podido, y merced al visionado del ínfimo minutaje ofrecido por obra y gracia, o debería decir "por órden" de J.T y Boix.

Ni que decir tiene que las cosas no podían salir de otra manera a como se desarrollaron. A saber: gente del clavel, cantantes "convertidos" a la fé del torero, estómagos agradecidos, medio Méjico en Valencia, y hasta pañuelitos gratis del Sr. Cano, -otro "artista" en connivencia con el más "artista" de todos, Simón Casas- , al que le ha entrado, desde que llegó a nuestra plaza,  la vena artística para componer los carteles, las pancartas, los programas y, si me apuran, hasta el papel higiénico que se dispensa en los aseos del coso; todo ello impreso con el arte de José María Cano. Como si en Valencia no hubiera verdaderos artistas para esos menesteres.

¡Si Ruano Llopis o Juan Reus, entre otros, levantaran la cabeza..............!

Se me podrá acusar de opinar por boca de ganso, pero es lo que hay. No soy tan rico como para comprar una entrada en la reventa, ni tan iluso para conseguirla en taquilla. Ni falta que me hace. De todos modos no pensaba ir. Y claro, se dirá que, con esa premisa, no puedo hablar bién de lo que pasó. En parte puede que tengan razón los que así piensen y me acusen de insensato.

De lo que ví poco me gustó. Reconozco que era solamente una muestra y hay qye juzgar por el conjunto de las faenas, pero noté muchos enganchones y mantazos. Lo ví, sin contar con el valor innegable, un poco fuera de sitio; algo, por otra parte bastante normal. Hierático como de costumbre y fiel a su forma de entender el toreo. No entendí, ni entenderé nunca, cómo no fué capaz de dar el toque que la ocasión requería cuando el toro se le vino en el comienzo de faena. Hasta el que asó la manteca sabe que le faltó eso, y así, el toro hubiera cambiado el viaje ahorrándole el meneo que se llevó y el riesgo de un fatal desenlace por la caida sufrida. No sería el primero tras ese golpe sobre el cuello.

Para mi eso es torear y mandar; no dejar que el toro te arrolle a ti, ni que tú atropelles a la razón. A no ser que quieras añadir una guinda más al pastel que cocinas. Caro precio. Luego he notado que el toro iba un poco a su aire, rehuyendo la pelea, saliendo con la cara por arriba del estaquillador, como aburrido, y acabando la faena en terrenos de toriles. La estocada me pareció un poco desprendida. Me gustó más la media a su primer toro, aunque un poco tendida, que ésta última.

Y aquí parece ser que se armó la marimorena porque fué la única salida de tono ante lo previsto. El presidente, Sr. Moreno, no juzgó conveniente conceder la segunda oreja que, como era de esperar, merecía Tomasín, y claro, la gente se volvió en su contra porque se les habían caído todos los palos del sombrajo, y la tarde no terminaba "redonda". Quiero pensar que también el presidente estaría "suprepresionado", como diría un niño/a pijo/a, y sopesó la decisión que finalmente tomó. Algunos le acusan de querer convertirse en el principal protagonista, cuando ese puesto estaba reservado al de los 300.000 euritos. Yo me pongo de su parte - la del presidente digo- aunque solamente sea por llevar la contraria, porque no veo que tan "protagonista" quiere ser uno cuando le mentan a la madre.

Otra cosa sin perdón, al hilo de lo anterior, es lo del Zabala. Que se cree por encima del bién y del mal desde la tribuna heredada por ser vos quien sois, y que no duda en proclamar, en un nuevo gesto de chulería, soberbia, egocentrismo y mala leche, lo siguiente:
 José Tomás rompió todo en el quinto. Un tío. Frente a un tío. "Dulcero". 556. La pureza encarnada en un quite por chicuelinas con el compás abierto. Brutal la media belmontina. El toro entero. Poderoso. Un voleteron cuando se le vino a los medios por estatuaríos cruzado. JT grogui. Agua en el cuello. Y Volvió volvió al tercio. Otra vez a los medios. El torazo ya rajado. Pero íntegro. Intrégro José Tomás. Con la derecha. Y cómo de los pasó por la izquierda. Por la bragueta. En todas dándole su distancia. Y en el platillo con el chaleco abierto, la muleta retrasada, los muslos puestos, descarado. Las manoletinas finales de medio compás abierto, la estocada arriba y un presidente inutil que niega las orejas. Las dos. Con las que ha dado en estos días. Un mamón. Saldívar se llevó el lote con el 6. Volvió a estar tremendo. Muy puro. De rodillas el inicio. Oreja. Puerta grande. Justa. Pero de justicia era la de JT. Salvo por un cabrón. Juan Moreno.

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