jueves, 20 de agosto de 2026

A España le va la marcha.

 


A España le va la marcha. Solo hay que ver la facilidad que tiene para meterse en problemas día sí y día también, cuando no es con una cosa es con otra. Ahora, toca Ceuta, llenando los telediarios de noticias que se repiten sin casi diferencias, como suele pasar cada verano, lo cual, unido a los calores que estamos pasando, hace que me sea más difícil entender las cosas. Seguramente, mis neuronas andan también en bañador que dentro del cráneo debe de hacer mucho más calor, a juzgar por como tengo de caliente la cabeza, y, por lo tanto, intentan trabajar lo menos posible.

Pero hay cosas que no tienen vuelta de hoja, las mires por donde las mires, por lo tanto hay que entender la posición tan crítica por la que está pasando el gobierno de la comunidad autónoma fronteriza con Marruecos, sí, ese país cuyo presidente (el de allí) es tan amigo del nuestro (el de aquí), o eso dicen a boca llena como el mantra que toca.

Y es que su padre (el de allí) se jactaba de ser hermano del ahora emérito (el de aquí), y se querían mucho, no sabes tú, con un amor que perduró hasta la muerte (del de allí) tras muchos años de camaradería, a pesar de la Marcha Verde y otras cuitas. Pero ahora, con el sucesor Hassan más bien me parece que la relación entre (el de allí) y nuestro Felipe (el de aquí), más que hermanos lo que estoy viendo claramente es que somos primos, pero primos no por nuestros tíos, no, sino primos de los otros, de los pagafantas, de los primaveras, de los que tragan con todo, total ¿que mal nos puede hacer?, pero cada vez quiere más (el de allí), y, en definitiva, creo yo que poco puede hacer el rey (de aquí) porque, por ley está limitado en muchas cosas; otra cosa es lo que pueda pensar, que el pensamiento es libre, o eso dicen.

Los problemas hay que cogerlos en corto y por derecho, pronto y en la mano, como decía Antoñete, y tratar de solucionarlos de la mejor manera posible, y eso no es alargándolos en el tiempo, sino atacándolos ya. Solamente habría que imaginar cual sería la respuesta, la rapidez del gobierno en intentar, que no es fácil, resolver el problema si todos esos inmigrantes que han entrado y continúan estando en Ceuta que todavía no se ponen de acuerdo en la cantidad de ellos que hay, si estuvieran campando por el paseo de la Castellana, durmiendo en refugios construidos con palets y cartones frente a la puerta del Museo de Prado, con la Cibeles rodeada de váteres portátiles, porque pocos se paran a pensar que todos, indistintamente de la raza y condición, tienen una cita diaria con el excusado, y eso no trasciende en los informativos, que suena mal, y huele, pero ahí está.

Seguramente la reacción sería distinta, no me cabe duda, si frente al Palacio de la Moncloa estuvieran pidiendo asilo, con la pancarta en varios idiomas para ver si cuela. Y yo no digo que haya que negar el asilo a quien realmente lo necesita por estar perseguido o amenazado en su país, que sería justo, pero la mayoría, por no decir todos, no cumple los requisitos; es más, me parece a mi, que soy muy mal pensado, que todo, o la mayor parte, es una maniobra política del gobierno marroquí para crear presión, a ver si el “primo” les cede sus territorios africanos, largamente solicitados durante años. Cuando alteraran el día a día del presidente en su mansión, (Ah no, que está de vacaciones en la Mareta), cuando su presencia supusiera una molestia, digo,  le meterían mano de un modo u otro, pero claro, no es lo mismo si pasa en Ceuta, que pilla lejos y además está llena de moros. Que se apañen, como hacen en Canarias y, próximamente en otras ciudades costeras. Además, el que insulten a las autoridades de la península cuando aparecen por allí, lejos de molestarles en demasía, les hace tener más y mejores motivos para el “y tú más”,trasladando la patata caliente a la oposición.

Yo me tengo por apolítico, no me gusta votar tras años de ver mi voto desperdiciado cuando el partido que elegí para ser gobernado se alía con otros que no me gusta ver ni en pintura. Pero claro, la cabra tira al monte y, quieras o no, en el transfondo de lo que escribo se puede deducir que sea o más facha que progresista, o al revés, que parecen ser los dos calificativos que existen en el espectro político de este país. Perdón, olvidé a los de la ultraderecha, que de ultraizquierda no hay que hablar, que no existe. En fin, que cada uno extraiga sus propias conclusiones, que yo no me voy a enfadar porque me cataloguen; me lo trae al pairo.

Me he extendido, como siempre que se me calienta la boca, cuando en realidad de lo que quería hablar es de la otra marcha, de la atlética, esa que tantas alegrías nos dan a los españolitos de bien, con tantos oros y platas y bronces, y que tienen menos repercusión al final, excepto cuando consiguen las medallas y cuando llegan al aeropuerto de su ciudad, que luego se olvidan pronto y a otra cosa mariposa. Y me duele mucho ver que le vayan a dar el premio Princesa de Asturias a Lionel Messi, sin desmerecer sus méritos, mientras que mezquinamente se le ha negado durante años a Angel Nieto, doce veces más una como él decía, campeón del mundo de motociclismo, y luego se lo dan a Fernando Alonso por ganar una vez el de Fórmula I y nunca más se supo de victoria alguna si descontamos cuando le gana al Scalextric a su hijo, que sólo tiene cinco meses.

María Pérez, con lo pequeñita que es, es una de las mejores, si no la mejor deportista que tenemos en España,y  ha conseguido, solamente en el campeonato europeo de atletismo 2026,una  medalla de oro que suma a las siete anteriores, eso sin contar con las de plata y bronce que atesora, y eso solamente en competiciones tan importantes como los Juegos Olímpicos, Campeonatos del Mundo y Campeonatos Europeos, que tiene muchas más en otras competiciones.  En cuanto a su compañero Paul McGrath también hay que resaltar su palmarés internacional, que suma varios metales en su corta carrera. Espero de verdad que se acuerden de la valía de las personas que lo merecen.

En fin, que empecé queriendo escribir de esto último y se me fue la olla.

Pido mil perdones.

Me voy haciendo mayor.

-MiguelitoNews-

domingo, 9 de agosto de 2026

El Rullo.


MiguelitoNews

Las noticias paralelas. Y para lelos.

 

Agosto, 10 de 2026.

(De nuestro corresponsal)-

 

Este diario se hace eco del suceso acaecido hace pocos días que, debido a temas más importantes, como el asalto a las fronteras de nuestro país en Ceuta, pasan a un comprensible segundo plano, aunque no por ello resultan menos significativas.

En la localidad de Zarra, pueblo de la comarca del Valle de Ayora-Cofrentes, con motivo de sus fiestas patronales, o las de algún pueblo de al lado, nos llega la noticia de un desafortunado suceso que, aunque de menor importancia, es necesario reseñar.

Sabido es que en nuestra tierra adquiere una gran dimensión la tradición de los “bous al carrer”, que, para aquellos que no son valenciano parlantes, como es este caso, se trata de los “toros en la calle” el milenario juego del toro que se practica desde tiempos pasados en toda la cuenca del Mediterráneo, y es una variante de las muchas que se practican con el toro como principal protagonista, ciertamente que, siempre, a su pesar.

Durante una de estas actuaciones, en las que buena parte del pueblo participa, resultó cogido uno de los vecinos, aunque puede contar con la buena suerte que le acompañó, ya que estas cosas tienen malfinal la mayoria de las veces.

 

Con el deso de una pronta recuperación, detallamos el parte médico de la cogida.

“Durante la lidia de una de las vacas resultó cogido el conocido como “El rullo”, vecino de esta localidad, con una cornada de una sola trayectoria en el triángulo de Scarpa, que interesa el escroto, afectando a la piel y tejido celular subcutáneo, con evisceración del testículo. Se procede a estabilizar al herido y se limpia y desinfecta la zona, tras lo cual se aplican quince puntos de sutura, finalizando así la intervención, con pronóstico menos grave, pasando el herido a su domicilio para posteriores curas.

“El equipo médico.”

Intentando recabar más información se pregunta a varios de los asistentes sobre como se produjo la cogida, con resultados diversos, atendiendo a las opiniones diversas, que van desde un “Es que ya está mayorcico pá hacer esas tontás....” hasta el “pabersematao” de los más conspícuos.

Esto hace que se pierda el final de temporada taurina, con la consiguiente anulación de los contratos que tuviera pendientes, hecho este al que debemos añadir la reciente cogida del diestro Morante de la Puebla, lo cual deja a los aficionados sin la gran rivalidad esperada. Ernest Hemingway escribió la novela “El verano sangriento”, que narra la rivalidad entre los toreros Luís Miguel Dominguín y su cuñado Antonio Ordóñez en 1959, y ahora esto. ¡Qué lástima!.

Como quiera que el personaje en cuestión es ampliamente conocido fuera de las fronteras de la comarca, goza de la simpatía de varios asíduos veraneantes en el Faro de Cullera, los cuales se han visto sorprendidos por la noticia, y, por consiguiente le desean una pronta recuperación aconsejándole dejar esos alardes para la gente joven, que ya vamos teniendo una edad.

Te vas a gastar más en Mercromina que en un desayuno en el Chalet.

Para mi amigo José Luís. Con cariño.

 https://www.blogger.com/blog/post/edit/2996858267361921559/2086373466483758476?hl=es

-MiguelitoNews-

miércoles, 20 de noviembre de 2024

El recuerdo.

Hoy no hubiese querido de ningún modo escribir esta entrada en el blog, porque hoy hace exactamente un año que nos dejaste con la pena que todavía llena nuestros corazones. De repente, inesperadamente cambió tu vida, y con ella la nuestra. Estuviste con nosotros muchos años, aunque viéndolo ahora nos parece que fueron pocos, porque te seguimos echando de menos. Mucho. Y todavía me acuerdo de ti demasiadas veces, porque eso me hace llorar sin consuelo, pero tu memoria continúa viva en esta casa, la que fue también tuya.
He querido recordarte, a pesar de que nunca te he olvidado, pero no quiero hacerlo muy largo porque la pena es muy grande, así que te mando un abrazo de parte de toda la familia, aunque se que no eras muy dado a las caricias, pero es lo que me gustaría hacer en persona, de modo que acéptalo con todo nuestro cariño.
Continúas durmiendo en nuestros corazones.
Para siempre.

viernes, 15 de noviembre de 2024

No nos lo merecemos.

 

Hace casi cinco años que escribí mi primera entrada en el blog sobre el tema del Covid-19 y todo lo que trajo consigo. En el día de San Patricio, patrón de los irlandeses y al  que le rezan con fervor cada noche, antes de dormir, los miembros del consejo de administración de la empresa Guinness,  ese día, iba diciendo, fue el inicio de una serie que duró más de lo que hubiera deseado, y así, cada mañana, tras bajar a mi perro a pasear (cuando se podía) y desayunar, me ponía manos a la obra.

Hoy retomo la cuestión a toro pasado para ver si consigo encontrar alguna explicación medianamente razonable a lo que pasó y, consecuentemente, a lo que quedó. A recordar lo vivido y, sobre todo lo oído, que tuvo tela. A ver lo que se acostumbraba  a hacer y las mentiras que nos contaban, diferentes de las que nos cuentan ahora, que tampoco hay que exagerar y llegar a pensar que el des-gobierno (todavía en el poder, lamentablemente) se ha vuelto bueno de repente. La única pena, la mayor de todas es que ya no tengo perro a quien sacar a pasear. Mi querido Manolo hará una año este mismo mes que nos dejó.

Y en esas estamos cuando, de repente y sin avisar, me parece que comienza una nueva serie de engaños para mantenernos despiertos e ilusionados con nuestros queridos gobernantes. Me refiero a la enorme catástrofe acaecida hace unos días en mi querida Valencia, ahora inundada en muchos, demasiados municipios por el tsunami que nos llegó a través de barrancos, principalmente el del Poyo que desemboca en la Albufera. Las imágenes de las diversas cadenas de televisión muestran la enorme voracidad de las aguas desatadas, que arrasan con todo lo que encuentran a su paso, sin respetar bienes ni, lamentablemente, vidas humanas.

La desinformación inicial, algo comprensible en los primeros momentos de todas las tragedias, siembran el desconcierto y el miedo en los ciudadanos, y luego, cuando queda tiempo para pensar más detenidamente es cuando la magnitud se hace visible. Cualquier persona con dos dedos de frente quiere pensar que cuando se inunda un garaje subterráneo en un centro comercial no solamente se destruyen vehículos, o eso creo yo pensando mal, porque me cuesta muchísimo asimilar lo que oigo por parte de las autoridades. Y digo esto entendiendo que no es muy aconsejable atemorizar a la población porque sí, que bastante tiene ya con capear el temporal, pero de ahí a negar la mayor en cuanto al número de fallecidos y/o desaparecidos hay un largo trecho lleno de matices.

Ahora resulta que todo el mundo, o casi todo, que tampoco hay que exagerar, piensa o se da cuenta, o reflexiona o pone sus ideas en orden con respecto a creerse o no todo lo que se nos contó cuando lo del Covid-19, con sus "expertos" día tras día dándonos la brasa principalmente con el número de muertos, que yo ni me lo creí entonces ni lo hago ahora, porque simplemente no interesaba que se supiera, algo así como los archivos clasificados que todo gobierno tiene en el cuarto oscuro. Así pues, y ya que personalmente he visto ciertas zonas, pisado bastante barro y contabilizado montañas de coches unos encima de otros, así como cientos de enseres y muebles en las puertas de las casas, no me trago lo que quieren que me trague.

Con el tiempo nos irán dorando la píldora con las ayudas, donaciones del estado, caras preocupadas y cosas así hasta que muy pronto se pasará página, y entonces no moverá tanta audiencia en los telediarios y será más rentable ver los programas del corazón. Qué duda cabe, mucho más instructivos. No es necesario esforzarse mucho para recordar ciertas tragedias ocurridas hace poco y preguntarse, por ejemplo, si los del terremoto de Lorca o los afectados por la erupción del volcán de la Palma han cobrado, todos ellos o la mayoría, lo que nuestro querido des-gobierno prometió en su día. Me van a conceder el beneficio de la duda, por favor.

 Un gobierno que gobierna, valga la redundancia, mediante decretos ley salta a la vista que muy de fiar no es, cuando impone contra todo y contra todos su ley, tanto si te gusta como si no, y así nos va, contemporizando, que diría aquel; esperando a las próximas elecciones que ni están cerca ni se les espera adelantadas, para volver a votar lo mismo, porque el cerrilismo es así y la estulticia gana terreno cada día más entre los ciudadanos que no se dan cuenta, o no quieren hacerlo, de que nos la están metiendo doblada. Valga como ejemplo el señor Donald Trump, un expresidente de unos de los mayores países del mundo, con permiso de los chinos, que a pesar de estar procesado o imputado o lo que sea un montón de veces, y las que le quedan en la recámara, vuelve a ser elegido. Mi no saber.

Mientras tanto seguimos viendo como nadie quiere asumir parte de la culpa, que digo yo que alguien será responsable, al menos en la parte que le toca, pero no, nadie se moja y se lava las manos en el barro (es una comparación horrible) para que otro cargue con el muerto (otra vez, no aprendo) y hacer "pasapalabra" mientras se mira hacia otro lado. El presidente autonómico valenciano está de comida (de trabajo, eso sí) mientras se desencadena la tragedia y alarga la sobremesa entre chupito y chupito supongo, que para eso tiene los asesores y personal subalterno al loro de lo que pasa. Lo que pasa es que el agua no espera y arrasa. Porque corre demasiado deprisa, dirán, pero es lo que tiene el agua desbordada.

La delegada del gobierno desconozco lo que estaría haciendo en esos momentos, y doña Teresa Ribera, vicepresidenta tercera del gobierno (hay que ver) y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico del Gobierno de España, vaya que no sé lo que es pero parece ser  lo que anteriormente se conocía como ministerio del medio ambiente, además de directora del Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales debía de estar preparando las oposiciones para entrar de comisaria europea en Bruselas, porque parece ser que no llega a fin de mes y claro, no se le podía molestar. Otrosí, como se diría en lenguaje jurídico, el máximo responsable, quiera o no quiera, que para eso va incluido en su sueldo, y me refiero al presidente de la nación, sí, ese que en su día criticó al entonces presidente Rajoy porque no había visitado la zona cuando las inundaciones del Ebro, ese señor, como iba diciendo, estaba, a su vez en la India paseando en un coche descubierto al que le tiraban montones de flores y negociando para ver si se traía a Bollywood a España, mientras su señora era agasajada como si fuera la inquilina del Taj Mahal. 

Entre todos la mataron y ella sola se murió, que decía mi abuela.

Y yo sigo, junto con mi amigo, recogiendo día tras día todos los trastos, basura, barro, animales muertos y cosas así que el tsunami nos dejó y echando en falta las cosas que se llevó de su campo, anegado, destrozado, con lo que había empezado a sembrar ahora ahogado, con los motores eléctricos y las mulas mecánicas inservibles, mientras vemos la cara de sinvergüenza que esgrimen unos y otros mintiendo sin reparos, prometiendo lo que saben de sobra que no van a cumplir, como antes hicieron y volverán a hacerlo en un futuro. Y da rabia, os lo aseguro. Valencia no se merece esto que está sucediendo. Ahora también le toca a Málaga, por desgracia; a Huelva, a Cádiz. Suma y sigue. Demasiado trabajo para el que no tiene ganas ni intención de acometerlo.

A lo mejor, o a lo peor, a todos aquellos que se han quedado sin coche, además de sin casa, sin dinero, sin familiares, sin  las fotos de su vida, sin hijos incluso, a lo mejor, repito, les valdrá aquello de "si quieren ayuda que la pidan".

Entonces, sin demora, pondrá a su disposición el helicóptero y el Falcon.

Para echar una mano.

 

miércoles, 13 de noviembre de 2024

Mi tierra huele a muerte.

Mi tierra huele a muerte. La noto cuando paso por la carretera cerca de los campos inundados, echados a perder porque, aunque vivo en la ciudad y no he sido afectado por las aguas, no dejo de reconocer la magnitud de la tragedia. Y huele, sobre todo, a desolación en las calles, a desencanto en las casas, en las familias, a desesperación por no poder abarcar con las manos, las suyas y también las de los otros, las de los que ayudan en silencio, sin preguntas, todas ellas llenas de barro.

Y también huele a más cosas que comienzan por “des”, como por ejemplo huele a la desidia de las autoridades, de los responsables de que la cosa funcione y no ha funcionado. Al desamparo que les queda, que nos queda, cuando observamos cómo se pasan la pelota de unos a otros; como aquellos se lavan las manos que ni siquiera se han visto manchadas con el lodo y que estos, los que sí, no pueden quitárselo de las suyas. Porque algunos, muchos, no tienen agua, o hace poco que les ha regresado a las casas y, a duras penas, calentando el agua en un microondas si tienen la “suerte” de contar con electricidad, o si el “tsunami” no se les llevó también la bombona de gas, al final del día, de ese día al que le pides más de veinticuatro horas para poder seguir luchando, le pueden robar alguna para, al menos asearse un poco, para quitarse de la piel el olor a mierda.

A desconcierto por no saber que más les puede pasar cuando todavía se anuncian fuertes lluvias, porque no pueden perder más de lo que ya han perdido, aunque conserven la vida - ¡qué paradoja; es lo poco que les queda! -, y miran de reojo al cielo entre paletada y paletada de cieno, cada día más apestoso, resbaladizo, traidor. A deshonor de los políticos que no hacen otra cosa que intentar salvar el culo para poder seguir asentándolo un día más, un año más, una legislatura más en sus secos y mullidos escaños, mientras aquí, en mi tierra, se despiertan –también con “des”- cada noche sobresaltados, insomnes, derrotados, los que lo han perdido todo. Los que únicamente tienen en su horizonte una mañana más, la siguiente, para acometer de nuevo la enorme, desagradable tarea de limpiar su casa, su calle, su pueblo, y sacar más y más enseres que van, inexorablemente, a la basura; coches al desguace, con la desconfianza y la incertidumbre de cara a las aseguradoras.

Y también huele a desfachatez; la que tienen y de la que presumen ciertos –muchos- personajillos, que no personas, que no buscan más que unos segundos de gloria por si acaso alguna cadena de televisión los entrevista; que se manchan mínimamente las botas de agua que han comprado para la ocasión con el objetivo de hacerse un selfie empuñando una pala o una escoba y hacer como que ayudan, cuando lo que se persigue es salir en el Pronto o que les den unos likes de más en sus redes sociales. Alimentar su ego a costa de los demás. Luego, enseguida, a casita, que huele a caca y me pongo hecho unos zorros.

A despotismo, el mostrado por quien se supone el máximo representante de la ciudadanía, de la nación, –“si quieren ayuda que la pidan”- cuando se le demanda auxilio, cuando las personas enterradas en el barro, ahogadas bajo el agua, claman con sus desesperados gritos sin voz, cuando los que afortunadamente todavía pueden hablar lo hacen, aunque sea con la boca pequeña, y solo reciben la chulería y la autosuficiencia de quien se cree por encima del bien y del mal. Qué vergüenza y, a la vez, que desvergüenza la mostrada sin ruborizarse siquiera. ¿Qué esperaba al venir a Valencia muchos, demasiados días después? ¿Que le dieran un besito en la boca…..?. Por guapo. A desafío, al que hizo el pueblo frente a los caballos de la policía. ¿Era necesario?. Al rey nunca le hubieran hecho nada, eso seguro, por mucho que le gritaran, por mucho barro que volara la cosa no iba con él. El problema era las malas compañías que se había agenciado; nada recomendables en esos momentos. La gente normal lo respeta, sean monárquicos, republicanos o lo que les dé la gana, pero no se les puede pedir contención ni que callen los exabruptos cuando se tiene la ropa mojada, los pies fríos y la boca caliente. No hacía falta la carga de caballería; quizás si acaso para “proteger” al que ni siquiera respeta a su rey.

Pero siempre nos quedará la desinteresada ayuda de todos aquellos que han venido a mi tierra a echar una mano, o las dos. A toda esa juventud a la que nos habíamos acostumbrado a tipificar como pasotas, como que la cosa no les atañe y nos han dado una lección a muchos, empezando por mí, porque no les auguraba nada bueno ni para su futuro ni para el nuestro por su falta de implicación en el mundo que les ha tocado vivir. Tal vez me equivoque y me deje llevar por el momento, pero siempre estoy a punto de rectificar. De momento no puedo por menos que darles las gracias por todo lo que han hecho y siguen haciendo cada fin de semana; por los quilos de barro que les han ahorrado quitar a los vecinos implicados; por el agua repartida, por la comida entregada a los que no podían siquiera salir de su casa por tener un coche, o dos, o tres, frente a su puerta.

El destino, que también empieza por “des” hace que mi tierra sea proclive a este tipo de desgracias, ya repetidas varias veces, sea por su situación geográfica o por la conjunción de acontecimientos que en ella se aúnan; porque es muy agradable bañarse en las aguas calentitas del Mediterráneo hasta casi finales de año, pero tenemos la contrapartida de lo que esto supone meteorológicamente hablando, porque crea estas catástrofes. Todo no se puede tener.

Mi tierra huele a muerte ahora, pero volveremos a percibir el aroma del azahar la próxima primavera, cuando las penas sean más lejanas, cuando volvamos a levantarnos como hemos hecho otras veces, porque no nos queda otra. La vida sigue.

Tiene que seguir. Al menos para los que quedamos.

Los que han desaparecido nos lo demandan. 

sábado, 17 de agosto de 2024

Llonga

Llonga se acaba de ir en busca de Manolo la noche pasada. No lo eligió, porque estas cosas no se eligen, pero ha sido el día de San Roque, él que siempre iba acompañado de un perro ayer continuó su camino con una nueva amiga. Él te enseñará el camino, tantas veces recorrido, para que no te pierdas y llegues cuanto antes.

Mi Gordi.

Últimamente vivía más con nosotros que con su dueña, como si alguien fuera capaz de ser dueño de un ser vivo, y pasaba la mayor parte de los días en nuestra casa, debido al trabajo de María y Juan. Y era feliz. Siempre lo fue, aunque le costaba mucho, tal vez demasiado el exteriorizarlo, y ahora estaba ya acostumbrada a otro ritmo de vida, más acorde con su edad y con la nuestra. Ambos estábamos en la tercera edad, y a ella se le notaba mucho más, seguramente como consecuencia de las múltiples vicisitudes y enfermedades que tuvo que soportar en su vida, pero ha sido, hasta el final, una luchadora, sin quejarse nunca hasta que ha sido inevitable.

Hoy no nos encontramos dentro y fuera de la casa sin tropezarnos continuamente con ella por donde quiera que vayamos. Sin que nos siga cada vez que entramos a la cocina para recibir su trozo de fiambre de pavo, tanto si era cuando se le daba la medicación en forma de pastilla escondida en una loncha o sin venir a cuento. Lo importante era pedirlo y, con la paciencia que les caracterizaba, tanto a ella como a nuestro querido Manolo, siempre tenía recompensa.

Como consecuencia de su grave enfermedad, y habida cuenta de que sufría demasiado a menudo ataques epilépticos, decidimos darle una vida sin reservas, que comiera la comida que Montse le hacía junto con un poco de su pienso, que no se le negaran caprichos en forma de premios y golosinas, que tuviera unos últimos años plenos de felicidad y alegría, como así ha sido hasta ayer.

Nos despedimos de ella una vez decidimos que no había nada que hacer y era inhumano permitir que continuara sufriendo durante toda la noche, y por eso, con gran dolor de corazón acudimos al veterinario de urgencia y dejó de padecer. Hace nueve meses nos despedimos igualmente de Manolo, y es un golpe muy duro perder a los dos en tan poco tiempo, con el enorme dolor que eso supone. Nadie que ame a los perros puede soportar esa pena. Mucha gente no lo puede entender.

En los últimos meses estaba muy afectada en su movilidad, y había que ayudarla a desplazarse; perdió parte de la vista y el oído y la coordinación, por eso, desde que estábamos en Cullera la tenía que bajar y subir al brazo los dos pisos para que hiciera sus cositas; y ella tan ricamente. No se quejaba. ¿Para que?, si estaba como una reina. El que tenía motivos para hacerlo era yo, que soportaba su peso con mis riñones y rodillas. Luego, al subir, el premio no podía faltar. Y no lo hacía. Estuvo todo el día normal, con su rutina, que últimamente era dormir y descansar. Comer y beber.

Pero por la noche se puso muy malita y tuvimos que llevarla a Valencia, donde también acudió Juan para poder despedirse de ella, y allí, entre María, Juan y yo pudo, por fin, descansar. Ahora estarás en el paraíso de los animales. Busca a Manolo; o tal vez él te buscará a ti, porque precisamente tú no has sido nunca muy amable y cariñosa, ni con él ni con ningún otro perro. No le enseñes los dientes amenazadoramente, como solías hacer con casi todos, a pesar de convivir doce años con él.

Quiero pensar que le querías. No puedo creer otra cosa, a pesar de todo. Y quiero darte la oportunidad de que seas su amiga y, juntos, os acordéis de nosotros, que siempre os amamos por encima de todo. Nos seguís haciendo mucha falta todavía ambos. Hemos hecho un hueco en nuestros corazones para guardarte allí para siempre. Junto con Manolo. Imposible olvidaros.

Pórtate bien, Gordi. 

Que tú sabes hacerlo.

Hasta siempre, Llonga

 

-Montse y Migue-