domingo, 28 de marzo de 2021

CARTAS A MI AMIGO (Te dije que nunca lo haría).

 

Querido Andrés:

Te dije que nunca lo haría. Lo sabes, e insistías mucho en ello, con una mirada, con un gesto de tu cabeza –“aixó es bonico”- decías, y me decías que, tarde o temprano, lo haría. Y hoy, esta misma mañana, al final te has salido con la tuya. No paras quieto ni desde el Más Allá.

Ha sido la primera vez que he vuelto a almorzar desde que te fuiste, y ha sido duro, doloroso, al menos para mí, porque soy un sentimental -¡qué le vamos a hacer!- y lo esperaba; no me ha pillado por sorpresa. Pero, indudablemente, faltaba algo, el alma de la fiesta, la alegría de la huerta personificada. No echo de menos el tomate, ni las cebollas. Te echo en falta a ti.

Teníamos pendiente colocar una foto de una de las últimas veces que almorzamos, precisamente el día del cumpleaños del señor Pepe. ¿Te acuerdas?. Y, gentilmente, la señora Isabel nos ha permitido colgarla en una de las paredes del  restaurante como recuerdo imperecedero; así que lo hemos hecho, como puedes ver.


Ha sido una reunión en petit comité, algo desconocido para ti, que siempre solías reunir a ciento y la madre a poco que quedáramos para algo. Hemos estado Luís, Pepe, Casto, Mi yerno Paul y yo, y hemos brindado con la primera cerveza por ti. Luego, como te decía al principio, a la hora del cremaet, he cometido la barbaridad que nunca debí de cometer. Pero ha sido a tu salud, en tu memoria, para darte el gustazo de ver como sucumbía a la gorrinería; porque gorrinería es, no me lo puedes rebatir.

Y me he puesto el cremaet en la copa de la cerveza. No tengo perdón.

En fin, en peores plazas hemos toreao, como se suele decir, y hasta puede convertirse en una costumbre, insana, pero costumbre a fin de cuentas. Espero que estés contento con tu pírrica victoria tras haberme podido llevar al huerto –el que la sigue la consigue- a pesar de mis reticencias.

Al terminar, cuando volvíamos a casa, Paul me ha dicho: "Andrés is seeing us from the sky and he'll be happy", que, para que lo entendamos los demás significa "Andrés nos está viendo desde el cielo y estará contento".

¿Y cómo he podido llegar hasta ese punto?, te preguntarás. Pues muy fácil, y te lo explicaré como si fueras un niño de cuatro años, utilizando, eso sí, la terminología taurina, que sé que te gusta. Veras: una vez fue Juan Belmonte, ya sabes, el Pasmo de Triana, a ver una corrida de toros o novillada, no recuerdo bien, a un pueblo en compañía de un amigo, y resulta que el presidente de la plaza era, a la sazón,  Gobernador Civil de Huelva, y había sido banderillero suyo anteriormente, y entre unas cosas y otras, había llegado a alcanzar ese mando.

Comoquiera que el hecho llegó al conocimiento del amigo de Belmonte, le pregunto: “Juan: ¿es verdad que el gobernador ha sido banderillero tuyo….?”, y Belmonte le dijo, escuetamente “Si”., así que le volvió a preguntar: “¿Y cómo puede un banderillero llegar a ser gobernador civil?”. A lo que Belmonte, con su característica cachaza contestó: “Mu fasi, ……endegenerando”.

Y eso es, más o menos, lo que me ha pasado a mí, que al final he llegado a este punto como el de la historia. Es decir:

“Endegenerando”.

Tu amigo.

-Miguel-

 

miércoles, 24 de marzo de 2021

CARTAS A MI AMIGO. (Feliz cumpleaños).

 

Querido Andrés:

Hoy es tu cumpleaños, y como siempre quiero felicitarte, aunque no me sea posible hacerlo en persona, pero hay algunas costumbres que no deben perderse. No lo puedo decir con seguridad, pero desde luego son cincuentaymuchos, porque siempre te lamentables del tiempo que te faltaba para poderte jubilar.

De natural, cada año que se cumple suma, pero no es el caso porque ahora, en vez de sumar resta, y digo que resta porque es un año menos que puedo gozar de tu compañía y, sobre todo, de tu amistad. Todavía no me hago a la idea.

Recuerdo las muchas, innumerables veces que nos decías que te atropelláramos para sí poder estar de baja –algo impensable para los autónomos- o, mejor aún, dejarte de trabajar, aunque solo fuera unos meses. Barbaridades como esa, y otras por el estilo, eran comunes en nuestro día a día, a pesar de que creo firmemente que lo decías en broma.

Eras un hombre entregado a tu trabajo, aunque no fuera el que más te hubiese gustado desempeñar, y por eso echabas tanto de menos un poco de calma, de sosiego, de no tener que ir de puto culo. Cómo nos hemos reído contigo cuando soltabas los chascarrillos que, siendo siempre los mismos, nos hacían efecto instantáneo.

No puedo evitar la sonrisa al recordar cuando decías aquello de “Señora, ¿usted sabe lo bueno que esta el vino con gaseosa?”, cuando te preguntaban angustiadas cuanto iba a durar el estar sin agua. O aquello de pretender que trabajases colgado en un patio de luces “como si fueras un acróbata del Circo del Sol”.

Era imposible contener la carcajada a pesar de sabernos de memoria el dicho. Siempre tenías a mano una salida parecida para así liberar la tensión y el esfuerzo que, por las características de tu trabajo tenías que sufrir.

Cada vez que entro al baño, cada vez que me falla un grifo, cada vez que me ducho, cada vez…….me acuerdo de ti, enormemente, dolorosamente. Es tan patente tu falta que difícilmente puedo sustraerme al hecho de no poderte ver al menos cada fin de semana. El tiempo dicen que todo lo cura, pero hay cosas y cosas, enfermedades del cuerpo y también del alma, que son más difíciles de curar.

El año que viene volveré a felicitarte, no lo dudes, porque tu enorme corpachón ha dejado un hueco muy grande de llenar en mi vida. Tan grande como nuestra amistad.

Tu amigo.

-Miguel-

 

martes, 9 de marzo de 2021

CARTAS A MI AMIGO. (No es justo).

 

Querido Andrés:

Te prevengo, que hoy vengo en plan cainita y esto es autorizado para mayores. Es que cuando se me calienta la boca tengo que escupir o me atraganto. Vamos a situarnos, como es costumbre, en ese universo creado ad hoc para contarnos nuestras cuitas más perversas. Esa especie de Matrix, de Avatar en la que todo vale. O casi todo.

Tengo la impresión de que te estarás aburriendo, porque te conozco y se que tú no eres de estar mucho tiempo en el mismo sitio sin caer en el tedio. Pescando, almorzando, donde sea, siempre estabas con el culo alquilado, como suele decirse, y deseoso de cambiar de sitio y/o de actividad.

Por eso, en ese espacio intemporal tan luminoso, con esas nubes de algodón donde se debe de estar la mar de blandito, ahí te supongo todo desnudito y con unas gasas cubriendo tus vergüenzas porque, si, también ahí es pecado ir sin ropa. ¿De verdad….?. No me extraña en absoluto. Hasta Julio II le obligó a Michelangelo a  ponerles Dodotis a las pinturas de la Capilla Sixtina. ¡Hay que joderse!.

Pues ahí la vida debe de ser aburridísima. No sé si no sería mejor estar en las antípodas, donde huele a azufre y se está la mar de calentito. Todo es cuestión de soplar antes para no quemarse demasiado y disfrutar con el “sexo a tope” que solías decir, porque ahí habrá infinidad de mujeres malas, de esas de moral distraída, que siempre es más divertido, ¡dónde vas a parar!. Y no necesitas ni hacer “la danza del apareamiento”, otra de tus frases preferidas

Todo es cuestión de apartar a un lado a toda esa gentuza que pulula por ahí; a saber: politicastros, curas, monjas, obispos, etc y entonces, como dice Ximo Bayo: “Esta sí, esta no, esta me la como yo…..”.

Todo esto viene a cuento como introducción previa para relajar un poco la mala leche que tengo cuando me acuerdo de lo injusto de tu muerte. Y es que, cada vez que entro al baño, cada vez que me meto en la ducha o veo un grifo me entran ganas de renegar de todo y de todos. No es lo mismo si hubieses sido ministro, por ejemplo, o notario, gente a la que no se suele visitar a menudo; pero eres fontanero coño, y es lo que tiene.

El ente que se supone gobernar todo, ese que debe de estar por ahí cerca de donde tú estás, ese que nos han vendido como el magnánimo, magnificente y magcualquier cosa que se te ocurra no lo encuadro yo en todo lo que nos cuentan en ese cuento que dura más de dos mil años –que eso es un best seller, y no lo que escribe Frederic Forshyt-, pero claro, tiene muchos agentes en este mundo para hacerle propaganda, y de ahí que no paran de hacer nuevas ediciones año tras año. Siglo tras siglo.

 Porque no puedo comprender como deja que pasen cosas como la tuya, que te vayas en lo mejor de tu vida, joven, con ganas de vivir. Como tampoco entiendo las miserias de esta vida, donde mueren niños inocentes, donde nacen otros con enfermedades incurables de por vida, donde se viene a sufrir, que parece ser condición sine qua non para alcanzar la vida eterna. ¿Qué vida……?. Si la que hay que intentar vivir es la de aquí, lo mejor que se pueda.

Vivir y dejar vivir. Y tú eres bueno, ¿qué digo?, más que bueno, y no te merecías ese final. Por eso creo, no, mejor no creo en la gran mentira que nos cuelan. Un Dios justo no puede desear eso para los que se supone que son sus hijos queridos. ¿Acaso lo querrías tú para los tuyos……?. En ese estado de las cosas, cuanto mejor no son las enseñanzas de los musulmanes. A ellos, en el paraíso les esperan setenta y dos vírgenes. Más o menos, que tampoco vamos a negociar el número. En cualquier caso la recompensa se me antoja prometedora.

En cambio,  el Cielo de los cristianos debe de ser más frío, como los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles que citaba Machado, y ese no es tu estilo. No te va en absoluto con tu forma de ser. Tú necesitas bulla, “pimplarte” de vez en cuando, “omplirte”, como dices bien. Y eso no debe de estar muy bien visto por ahí. Y estar rodeado de gente que te quiere, y eso, ahí, es difícil. Te has ido demasiado pronto; que no es lo mismo marcharse con una vida ya vivida, con años consumidos, con cariños repartidos, que así, a bote pronto.

Y eso no hay Dios que lo aguante.

Tu amigo.

-Miguel-

 Foto chiste de Forges.

lunes, 8 de marzo de 2021

CARTAS A MI AMIGO. (Nadie como tú).

 

Querido Andrés:

Ayer mismo estuve en tu casa para ver a tus Marías, porque desde hace mucho tiempo estamos confinados en nuestra ciudad por el tema ya conocido del coronavirus, y este fin de semana pasado abrieron la mano un poco las autoridades y nos dejaron salir al recreo.

Aunque me sentía casi como si estuviera en libertad provisional vigilada, algo es algo, y pude ir un rato a Cullera. Y digo un rato porque el tiempo no acompañó, con lluvia y frío, así que me tuve que volver el domingo por la mañana, y fue entonces cuando aprovechamos Montse y yo para visitar a la parte de tu familia a la que no había podido ver todavía.

Hablamos y lloramos, como no, era inevitable pero a la vez necesario porque no había tenido ocasión, primero por la prohibición de juntarse varias personas (ni a tu entierro pudimos ir), y segundo por respetar mínimamente el dolor en los días posteriores. Y eso pesaba mucho en mi conciencia y era una tarea inaplazable e ineludible.

También estuve unos minutos con Luís, en la puerta de su casa porque le dije que no viniese al Faro con el tiempo tan asqueroso que hacía. Necesitaba darle un abrazo, como también necesito dárselo al “señor Pepe”, que dices tú. Porque dar la mano o, en su defecto el codo, que es la moda ahora me parece poca cosa según con quien y para quien. Ya quedaré con él.

Tus chicas están bien, tristes, mucho, pero plantándole cara a la vida, a la cruda realidad que han de afrontar sin ti, con una foto que preside el comedor de tu casa. Pero en esa foto, perdona que te lo diga, no eres tú. Es una creo que de la boda de Joan, y estás sin barba, “mudat” como suele decirse. En definitiva, que es otro Andrés, que me lo han cambiao.

Estarás de acuerdo conmigo, lo sé, -y si no me importa un huevo- en que tú estás más en sintonía con  Brutus, el enemigo de Popeye en los dibujos animados, que en el aspecto que ofreces en la foto en cuestión. Si preguntáramos a cualquiera de los que te conocieron, si les pidiésemos un retrato robot tuyo, el resultado sería, sin dudarlo, el del meninfotisme indumentario.

Últimamente con tu sempiterna gorra, en invierno con el modelito ruso o de expedición al Ártico
y en verano con una más apropiada a los calores; con tus pantalones de chándal llenos de manchas (los mismos que usabas a diario para trabajar), con tus llamativas camisetas de provocadores eslóganes. Recuerda: “Me alquilo por horas”, o con tu bañador de grandes flores amarillas, con la que se te veía enseguida en la playa.

Pero si hasta para casarte tuvieron que ir a comprarte el traje porque no te daba la gana de ir tú. Eso nos has contado siempre. Si es mentira allá tú, aunque  lo creo firmemente. Pues eso, que en mi memoria y en la de tantos otros te recuerdo así, muy en plan Andrés, con todos sus defectos y sus virtudes, que de las dos tenías un montón.

La foto que encabeza esta carta se la pedí a María porque la verdad es que no tengo muchas tuyas, y trato de recopilar las que puedo. Las imágenes, hasta las que tenemos en nuestro cerebro se van difuminando con el tiempo, y llega un momento en que es difícil recordarlas. Pero eso no quiero que pase; por eso mismo tengo una foto tuya que acabo de imprimir en papel y la voy a colocar en mi apartamento de Cullera.

De ese modo seguiremos viéndonos a menudo.

Tu amigo.

-Miguel-

 

domingo, 28 de febrero de 2021

LA "MANI" DE LA "CHURRI".

 


Haciendo un paréntesis en la serie de “Cartas a mi amigo” que es lo que, últimamente me ocupa y me preocupa, voy a meter con calzador una entrada de opinión, porque la verdad es que el colmillo me destila ya demasiado veneno y no vaya a ser que me lo trague y sea peor. Así pues, comenzamos, o Lets begin, que dicen los ingleses.

Es que llevo mucho tiempo callado, y tampoco es de razón significarse mucho porque, con lo controlados que estamos por Hacienda, Facebook y el Google de los cojones, seguro que, a poca suerte que tengamos nos puede caer la del pulpo en cualquier momento. Pero el que no se arriesga no pesca, y tampoco es para tanto, creo yo. Que el pensamiento es libre.

O debería serlo.

Al lío. Aquí, en mi tierra, estamos más jodidos que Manegueta”, como se suele decir, con el tema del confinamiento perimetral-municipal-nacional y otras gilipolleces como se les ocurre a nuestros ínclitos mandamases. Y en esta tesitura nos hallamos; lamentándonos de  lo que viene a llamarse “Beatus ille” – o lo que es lo mismo, pero menos culto- “Dichoso aquel tiempo”. Aquel tiempo en que –ahora lo sabemos- estábamos tan bien, bueno, razonablemente bien, que tampoco hay que pasarse.

Y esto no solo pasa aquí, no, sino  que se extrapola a toda España, para que no tenga nadie envidia, y claro, llega un momento en que la gente ya no puede más y se rebela. O debería hacerlo. Pero no en la forma que últimamente acostumbra, porque no se entiende una protesta, una manifestación, con el saqueo sistemático de los bienes ajenos. Y es lo que hay, moda interpuesta principalmente por los catalanes, que son más chulos que un ocho y se creen con el derecho de arrasarlo todo.

Y no es eso.

Pero claro, nuestro desgobierno, ese ente contra natura que nos ha tocado en suerte no acaba –no ha empezado en realidad- a aclararse, y su debilidad o su sometimiento a la sociedad creada entre el hambre (Pedrosánchez) y las ganas de comer (Iglesias-el moños) nos tiene a todos con el corazón en un puño.

No entiendo cómo, con la que está cayendo tras un año de, más o menos, encierro, confinamiento o como se quiera llamar; ahora que están bajando los índices de muertes y contagios –o eso nos dicen- pues ahora que la hostelería está que trina y los negocios cierran hoy si y mañana también, ahora nos sale “la señora ministra de Medaigual”, “alias la churri” o la “Jo, tía” con que hay que celebrar, sí o sí, la manifestación del 8M.

Si, esa que el año pasado dejó más contagiados de los que ya había. Pero lo importante, lo realmente importante es salir en la foto, el postureo, el tratar de justificar lo injustificable, atropellando al sentido común. Y claro, los politicastros lo consienten, a sabiendas de que –no hay que ser muy listo- en un par de semanas va a crecer la curva de contagios. Pero qué importa.

¿No sería más fácil, más entendible y más razonable mantener las medidas actuales, esas que tanto nos joden, durante dos, tres meses para así ir bajando el número de afectados, en lugar de abrir la mano ahora un poco, volverla a cerrar mañana y volverla abrir para Semana Santa?.

Si no vamos a tener Fallas, ni Semana Santa, ni Feria de Abril ni Sanfermines, ni ná de ná, ¿para qué vamos a hacer una manifestación?. Las mujeres que tengan dos dedos de frente estarán de acuerdo conmigo con que el perjuicio es mayor que el beneficio. ¿O será que soy un machista por pensar así?, que ahora estamos demonizados los hombres y hay que cogérsela con papel de fumar. No vaya a ser.

Decisión, firmeza, eso es lo que les pido a los que nos desgobiernan para poner a cada cual en su sitio y pensar en el bien común, no en los intereses de partido que, visto lo visto, es el ABC que predomina en la gentuza que nos ha tocado en suerte.

Y para finalizar, otro latinajo: “Res, non verba”.

O sea: “Hechos, no palabras”.

Luego vendrán los lloros.

-MiguelitoNews-

 

CARTAS A MI AMIGO. (Sólo faltas tú).

 


Querido Andrés:

Ayer el “señor Pepe” me envió un whatsapp con una propuesta que considero muy acertada, por la sencilla razón de que serviría de recuerdo imperecedero para todos tus amigos y conocidos, los cuales te seguimos echando mucho de menos. Anteriormente, hace de eso ya casi dos meses, me dirigí al Ayuntamiento de Cullera para solicitar que pusieran tu nombre a la plaza donde está tu apartamento. Entiendo que es algo muy atrevido por lo inusual –que tampoco es que seas ninguna eminencia- pero que nos gustaría mucho.

Conociendo tu “amor” por los políticos, y por los alcaldes en particular, va a ser ardua la tarea para que nos sea concedida la solicitud, pero creo que no tenías ninguna causa pendiente con el actual alcalde, y eso siempre juega a nuestro favor. Y yo sería el primer sorprendido. Sería un puntazo. ” Ja vorem, que diuen els cegos”

Volviendo al tema primero, la cuestión es hacer una copia de la fotografía del día que almorzamos all i pebre en Casa Isabel, y colgarla, con permiso del restaurante, en un lugar que sea visible para así, cada vez que vayamos a almorzar, estés, de algún modo, presente. Nadie puede poner en duda que tú eras el alma de la reunión, que tú, con tus “xarrades”, con tus vivencias y chascarrillos hacías el momento más ameno y divertido. 

Eras el promotor de las cenas en las palmeras, de revolcarte en la playa  llenando  las cervezas de arena. Y esto lo sé porque lo he escuchado, que ya sabes que nunca he acudido a tales eventos, principalmente porque en principio los planteabas para tres o cuatro personas y luego resultaba ser lo que también acertadamente calificabas como “Valéncia en Falles”.

Pero disfrutabas como un gorrino y extendías el disfrute a los demás. Tú eras así, gustase o no. Y para qué hablar de los viajes en Pascua, que, por lo que tengo oído eran “pa mear y no echar gota”. Así volvían algunos, derrotados, vomitosos y/o riñendo con su parienta, que de todo había. El último año tampoco pudo ser, por la pandemia. Ni eso ni la Venta Gaeta, ni la Nit de Sant Joan ni nada de nada.

Aquí sigo con el confinamiento, esperando que, según lo adelantado, levanten la prohibición el próximo fin de semana, así que estoy deseando que sea verdad para ir al Faro y, si es posible, ir a pescar con Luís. También quiero aprovechar para ir a visitar a tus dos Marías, porque ha sido imposible, ya que trabaja durante la semana hasta tarde y no podemos ir a verla. Es la única que me falta de tu familia, porque a tu madre, a tu hermana Vicen y a tu hermano Ricardo ya los vi una mañana a la hora del almuerzo.

Pues nada más, amic, pórtate bien, como sólo tú sabes hacerlo cuando quieres, y cuida de los que estamos en este mundo cada vez peor, que buena falta nos va a hacer.

Porque supongo que algo bueno tendrá el estar en las alturas.

Tu amigo.

-Miguel-

 

sábado, 20 de febrero de 2021

CARTAS A MI AMIGO. (La vida continúa, a nuestro pesar).

 

Querido  Andrés:

Hoy es mi cumpleaños y, a buen seguro que, de no estar pasando la pandemia, estaríamos celebrándolo en el Faro con un almuerzo, como de costumbre. Pero no puede ser, primero porque falta el ingrediente principal y el más importante, tú, y segundo por culpa del confinamiento perimetral al que estamos sometidos, sin poder salir de la ciudad hasta nueva orden.

A menudo he pensado en que, con el correr de los años se nos iría haciendo más y más difícil triscar como las cabras por las peñas que nos llevan a las peixqueras. Ya sabes que casi habíamos descartado la idea de volver a pescar en la piedra plana, por lo jodido que era llegar hasta allí, que las piernas ya no son lo que eran.

Y entonces me acuerdo con cariño de nuestro común amigo Sigfrido, el cual, con más atropello de la razón que sentido común, iba a pescar a lugares no muy recomendables por su estado físico. Pero él, cabut que cabut, allá que iba sin pensar en las consecuencias que podía tener; y no era porque no se había pegado buenos porrazos, pero le daba igual.

Cuántas veces le hemos tenido que llevar los trastos para que él pudiera manejarse con un mínimo de seguridad por las piedras. Seguramente le habrás visto ya por ahí; de lo contrario búscalo bien que no andará muy lejos, porque también se merece estar en el sitio bueno. Si lo encuentras le das un abrazo muy fuerte de mi parte.

Por todo lo que te estoy contando yo esperaba que, llegado el momento en que necesitara ayuda para ir a pescar, tú que eres más joven que yo, y además siempre dispuesto a ayudar, me echarías una mano, porque confiaba en que seguiríamos pescando mientras pudiésemos. Y luego Luís, que es más joven se tendría que ocupar de los dos. Es ley de vida.

Pero nuevamente se me caen los palos del sombrajo porque nada de esto, al menos en la parte que a ti te atañe, va a poder ser. Y lo lamento muchísimo. Te sigo –te seguimos- echando mucho de menos, y esto se agudizará el día en que pueda volver a Cullera y vaya a pescar sin encontrarte allí. Va a ser duro de verdad.

Nuestro común amigo Pepe, “Señor Pepe para ti” me cuenta que muchos de los contertulios de almuerzos, -que no puedo decir amigos, porque esa palabra la valoro mucho y, por tanto, la raciono-  leen lo que te escribo, y me instan a que siga haciéndolo. No necesito ánimos para ello, porque me sale de muy adentro, pero también me alegra que, en cierto modo, sigan manteniendo tu recuerdo con mis cartas.

Y poco más, amigo, que la vida está muy achuchá y vamos contemporizando poco a poco a la espera de que esta pandemia que nos ataca vaya perdiendo fuerza. Es algo que he llegado a considerar necesario, quizás como un justo castigo por lo que estamos haciendo a nuestro planeta y, por ende, a nuestra civilización, que seremos, no te quepa duda, los culpables de que desaparezca.

Mientras tanto, al igual que pasó con la peste negra y posteriormente con la gripe española (que ya sabes que de española nada, pero siempre es bueno que haya chiquillos para que paguen los platos rotos), como decía, estas dos y alguna más las considero como un mecanismo natural para regular la población mundial, que todos no cabemos, y somos muchos. En fín, lo que sea sonará.

Pero tú, como eres ajeno a estas veleidades humanas, disfruta todo lo que puedas. Es lo mejor que puedo desearte por cuanto que físicamente no podemos relacionarnos. Pesca, si te es posible, que peces no te faltarán. Eso creo.

Y, sobre todo, no te olvides de guardarme un sitio, porque te buscaré cuando llegue la hora.

Confío en ti, que para eso están los amigos.

Tu amigo.

-Miguel-

 

viernes, 12 de febrero de 2021

CARTAS A MI AMIGO (Enhorabona iaio).

 


Querido Andrés:

Acaba de nacer tu nieta. Qué ironía del destino, y  digo ironía  por hacerlo correctamente, cuando en realidad, lo que me sale de las tripas es decir: ¡Qué putada más grande!. Porque sí, porque no es suficiente ni compensa en modo alguno  la pérdida de una vida con la llegada al mundo de otra precisamente hoy, que hace un mes que te fuiste. Un quid pro quo muy cruel. Y no es que no me alegre; ya sabes de sobra que sí, pero la felicidad no es completa. Ni siquiera creo que lo sea para los padres de la criatura.

Cuanta ilusión tenías y como nos la hacías llegar últimamente. Y no ha podido ser. En tu cabeza, en esa cabeza tan llena de tozudez y, a la vez tan llena de inteligencia guardabas un regalo inestimable para tu nieta. Un pasodoble que habías compuesto –un pasodoble torero, me dijiste- que estabas pendiente de que un profesional, creo que tu maestro de música, pusiera negro sobre blanco y vertiera tu creación sobre un pentagrama, de modo que pudiese ser interpretado.

Y lo hubiéramos celebrado juntos, de un modo u otro, con un bautizo, con unas cervezas,…….. con unas risas. Y tú, en tu nueva faceta de abuelo estarías con la baba cayéndote –como corresponde- y repartiendo alegría por donde quiera que fueses.

Mar va a ser su nombre. Ya lo sabía. Me lo dijiste hace mucho tiempo. Evocador nombre que me retrotrae a nuestra amistad, porque el mar fue el comienzo y el lugar en el que ha transcurrido la mayor parte de nuestro tiempo; el vínculo de unión entre Luís, tu y yo, que éramos los que mayormente compartíamos jornadas de pesca, y de porras. Aunque también tuvimos buenos tiempos.

No me cabe duda de que desde donde estás –ya sabes, en el mundo imaginario que he creado para nosotros- te sentirás el abuelo más feliz del mundo. Soplarás hasta perder la respiración tu dolcaina, como solías hacer a poco que se celebrara algo, y estarás orgulloso y ufano. Por tu nieta. Por Mar.

La lástima, la infinita pena es que no lo podremos compartir contigo, ni tu familia ni tus amigos, pero tenía que decírtelo, es una de las cosas importantes que pasan en la vida de las personas y tú no podías dejar de saberlo.

Hoy, por esto mismo vuelven a surgir las lágrimas en muchos ojos, no sólo en los míos, y son lágrimas que deberían ser de felicidad en lugar de pena; pero todo no puede ser. No nos está permitido ser del todo felices en esta puta vida, y así debemos tomarla, con coraje, con rabia y con resignación.

No es justo, no encuentro justicia divina, ya lo sabes, porque hay cosas que no debían de producirse y sin embargo ahí están, para jodernos la vida. Tú, donde quiera que estés cuida de nosotros, ya que nosotros no podemos hacerlo contigo. Y si hay un Dios justo, -como dicen los curas- si de verdad quieres que me plantee cambiar mi visión sobre El y no se me considere un apóstata, solamente tienes que enviarme una señal y me lo pensaré.

Por ejemplo, que tú sabes de eso; la próxima vez que vaya a pescar haz que coja un sargo real de más de un kilo. Aunque se pase un poco de peso no pasa nada.

Esa sería una señal cojonuda.

Tu amigo.

-Miguel-

P.D.- Pido perdón por anticipado a los que pueda ofender con mi planteamiento.