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domingo, 9 de agosto de 2026

El Rullo.


MiguelitoNews

Las noticias paralelas. Y para lelos.

 

Agosto, 10 de 2026.

(De nuestro corresponsal)-

 

Este diario se hace eco del suceso acaecido hace pocos días que, debido a temas más importantes, como el asalto a las fronteras de nuestro país en Ceuta, pasan a un comprensible segundo plano, aunque no por ello resultan menos significativas.

En la localidad de Zarra, pueblo de la comarca del Valle de Ayora-Cofrentes, con motivo de sus fiestas patronales, o las de algún pueblo de al lado, nos llega la noticia de un desafortunado suceso que, aunque de menor importancia, es necesario reseñar.

Sabido es que en nuestra tierra adquiere una gran dimensión la tradición de los “bous al carrer”, que, para aquellos que no son valenciano parlantes, como es este caso, se trata de los “toros en la calle” el milenario juego del toro que se practica desde tiempos pasados en toda la cuenca del Mediterráneo, y es una variante de las muchas que se practican con el toro como principal protagonista, ciertamente que, siempre, a su pesar.

Durante una de estas actuaciones, en las que buena parte del pueblo participa, resultó cogido uno de los vecinos, aunque puede contar con la buena suerte que le acompañó, ya que estas cosas tienen malfinal la mayoria de las veces.

 

Con el deso de una pronta recuperación, detallamos el parte médico de la cogida.

“Durante la lidia de una de las vacas resultó cogido el conocido como “El rullo”, vecino de esta localidad, con una cornada de una sola trayectoria en el triángulo de Scarpa, que interesa el escroto, afectando a la piel y tejido celular subcutáneo, con evisceración del testículo. Se procede a estabilizar al herido y se limpia y desinfecta la zona, tras lo cual se aplican quince puntos de sutura, finalizando así la intervención, con pronóstico menos grave, pasando el herido a su domicilio para posteriores curas.

“El equipo médico.”

Intentando recabar más información se pregunta a varios de los asistentes sobre como se produjo la cogida, con resultados diversos, atendiendo a las opiniones diversas, que van desde un “Es que ya está mayorcico pá hacer esas tontás....” hasta el “pabersematao” de los más conspícuos.

Esto hace que se pierda el final de temporada taurina, con la consiguiente anulación de los contratos que tuviera pendientes, hecho este al que debemos añadir la reciente cogida del diestro Morante de la Puebla, lo cual deja a los aficionados sin la gran rivalidad esperada. Ernest Hemingway escribió la novela “El verano sangriento”, que narra la rivalidad entre los toreros Luís Miguel Dominguín y su cuñado Antonio Ordóñez en 1959, y ahora esto. ¡Qué lástima!.

Como quiera que el personaje en cuestión es ampliamente conocido fuera de las fronteras de la comarca, goza de la simpatía de varios asíduos veraneantes en el Faro de Cullera, los cuales se han visto sorprendidos por la noticia, y, por consiguiente le desean una pronta recuperación aconsejándole dejar esos alardes para la gente joven, que ya vamos teniendo una edad.

Te vas a gastar más en Mercromina que en un desayuno en el Chalet.

Para mi amigo José Luís. Con cariño.

 https://www.blogger.com/blog/post/edit/2996858267361921559/2086373466483758476?hl=es

-MiguelitoNews-

viernes, 18 de agosto de 2023

¡Si yo fuera rico....!


Hay una película llamada “El violinista en el tejado” en la que un tal Topol canta una canción que lleve el título de este entrada. A mí, ni la película, ni la canción me dice nada, y, en cuanto a título, no negaré que me ha hecho pensar a veces. Sólo pensar, sin ir más allá, que duele. Pero hoy ha ocurrido un hecho que me ha llamado a recapacitar. Me explicaré. Tras la comida he decidido tomarme un chupito de whisky del bueno, porque yo suelo tomar uno del Consum “Higlander queen”, un escocés que no está nada mal en cuanto a precio y resultado, pero, ¡Ay amigo!, como dice Denzel Whasington en algunas de sus películas. Eso es otra cosa. 

Sabido es por mis más cercanos lectores que tengo un yerno escocés que me quiere mucho y, a veces convence a sus padres de que me obsequien con whisky de su país, y claro, ya se sabe que hay que mantener vivas las relaciones interfamiliares, con lo cual ¿qué mejor manera de intercambiar paellas por maltas?. Eso no quita que, a veces, hayamos comprado a medias una botella de Auchenthosan para darnos un homenaje, que al Macallan no llegamos, pero no es lo habitual, porque siempre es mejor confiar en la buena voluntad de los demás.

A lo que vamos. Tras haber disfrutado de la copa me he preguntado, una vez más, lo que debería de ser sentirse rico. Es decir, convertir lo extraordinario en habitual, o casi, sin tener que esperar a ocasiones especiales para poder disfrutar de las cosas buenas de la vida, porque de las malas y las regulares ya vamos bien servidos. Porque, a no dudar, o yo al menos no lo hago, la vida es efímera, y nuestro transcurrir por ella es tan corto y, generalmente, tan poco agraciado que hay que aferrarse a una ilusión, por inalcanzable que sea.

Soy de la opinión de que venimos a este mundo ya programados, con fecha de caducidad, que lo de la obsolescencia programada no es cosa del siglo XX ni anterior. Todo lo contrario. En el genoma humano hay un rinconcito cabrón donde se esconde la maldita fecha, lo que pasa es que no la conocemos, ni ganas, ¡sólo faltaba eso para amargarnos la vida!, y, contrariamente a lo que nos dice el médico, sí, ese médico que después de bien comer moja la punta del habano en un buen coñac o similar, y le pega una calada que ríete tú de la que le pega Pinocho a su puro en la película de Disney, contrariamente digo, nos pegamos un traguito soñando con el tío Gilito.

Yo estoy en una edad que no me atrevo a citar como la tercera, porque creo que esta se destina cruelmente a los que ya tienen pocas esperanzas de mejorar, que no es que yo vaya a hacerlo mucho más, pero entiendo que aún me queda cuerda para rato, o al menos eso espero. Me circunscribo más al tramo entre la segunda y la tercera, la edad de oro que se dice, que comienza, según dicen,  en los 60 y alcanza su punto álgido entre los 70 y los 75. ¡Anda ya!., Para mí la edad de oro sería entre los treinta y los cuarenta con un saldo en la cartilla de ocho cifras al menos, pero bueno, me resignaré para no destacar.

Y en esta edad que me hallo, todavía estaría a tiempo de probar lo de ser rico, aunque podría llegar a ser infeliz, mi amigo Pepe dixit, por aquello de que me saldrían muchos amigos y parientes hasta debajo de las piedras, por no decir los bancos, esos que ahora me ignoran y casi desprecian. Pero, aún así correría el riesgo a costa de equivocarme, sin lugar a dudas. El dinero dicen que no da la felicidad, pero no hay duda de que ayuda, y mucho. Es fácil equivocarse en la vida, lo hacemos a menudo, y a veces con nefastas consecuencias, con lo cual, de tener tras de tí uncolchón en forma de dinero hace que el coscorrón sea menor que si no lo tienes. Además sirve para comprar cosas y, sobre todo, voluntades, visto lo visto.

En las películas vemos lo que facilita las cosas el deslizar, como quien no quiere la cosa, un billete en las manos adecuadas para que se abran las puertas, se acorten las colas de espera y la cosa sea infintamente más fácil. En la película Casablanca, el capitán Renault ordena el cierre del local que regenta Rick Blaine (Humphrey Bogart) con la frase: “¡Qué escándalo. He descubierto que aquí se juega”, mientras el croupier del local le entrega un fajo de billetes diciendo: “sus ganancias, señor”. Y eso, teniendo dinero, está a la órden del día.

Además me gustaría equivocarme per se, sin que me lo cuenten, lo cual no me gustaría en modo alguno, pero estoy dispuesto a correr el riesgo porque, ¿y si no es así. Y si se está bien siendo rico?. No veo muy triste al Tío Gilito del pato Donald mientras bucea entre billetes y monedas.  Todos deberíamos tener la oportunidad de pasar por estos trances para que no nos lo tuvieran que contar las revistas y las televisiones. Malo no debe de ser cuando las ansias de poseer se multiplican cada día.

Yo me conformaría con poder viajar a donde me plazca, en primera clase, en buenos hoteles, ver mundo, que me hicieran la pelota como en “Pretty Woman”, despreocuparme un poco de lo que está por venir, que, no lo dudemos, tarde o temprano nos alcanzará,  pero mientras tanto hay que sacarle partido a la vida, que luego, teniendo dinero, vendrán las preocupaciones.

Hay que tener fé, dicen. Pero para mí la fé es un invento de la religión católica a la que se adhieren para continuar con su rollo, que, tras más de dos mil años, parece que les sigue funcionando. Yo prefiero ser agnóstico y que me digan lo que quieran y acogerme a lo más mundano, a lo material, a lo que puedo tocar y saborear. Que luego ya veremos. Nadie ha venido a contarnos lo que pasa cuando nos vamos, y eso que se lo pedí, y lo sigo haciendo, a mi querido amigo Andrés, pero ni flores. De modo que, a vivir, que son dos días.

Y pensar que todo este rollo viene dado por haberme bebido un chupito de buen whisky. Si lo sé no lo hago y sigo con el del Consum, porque vaya elucubraciones tontas estoy haciendo. Hay un axioma que dice que la muerte a todos nos iguala, pero estoy de acuerdo sólo en parte, porque no es verdad; no todos mueren de igual forma después de haber vivido. Carpe diem, decían los romanos, y tenían toda la razón, ya que luego hay poco que contar.

En definitiva, que me reitero en lo dicho, que me gustaría ser rico, si no como Messi algo menos, pero meter la mano en el bolsillo y no poderla sacar vacía, vivir, lo que me quede de vida, ya que hasta ahora no ha podido ser, con la seguridad de que nada me iba a faltar ni a mi ni a mis hijas, que luego ya ellas se tirarían de los pelos con lo que quedara. Como dice, una vez más, mi amigo Pepe.: “El que cuando se muere deja herencia es que algo ha calculado mal”.

Pero a mi no me disgustaría ser el culpable de eso.

sábado, 10 de junio de 2023

¡Quiero ser contertulio!



Estoy en Cullera. No son todavía las doce de la noche, la hora de las brujas, pero falta poco y, como suele ser costumbre, es la hora en la que mis ideas llegan a la cabeza, siendo imposible, a pesar de que mi esposa me lo recrimina, que tenga que escribir lo que bulle en mi cabeza.

Estoy en la terraza del apartamento que tengo junto con mi madre, es decir, en nuda propiedad para los más enterados, y sopla una brisa del mar que me hace sentirme en la gloria, si es que, como tal, existe. Comoquiera que es bastante improbable que me toque una Primitiva que haga variar sustancialmente mi vida, esta es la mejor manera que tengo de disfrutar de lo tangible, de lo que dispongo sin necesidad de esperar quimeras bastante difíciles de llegar a ser una realidad.. Y por eso, porque me encuentro tan a gusto con este silencio, este bienestar, esta calma que solo encuentro aquí, no puedo sustraerme a pensar en cosas, buenas y malas, accesibles o inalcanzables.

 Últimamente andan las cosas bastante alteradas, sea por la guerra de Ucrania, que es la que parece tener la culpa de todo, como anteriormente la tuvo la Covid-19 -¿o quizás todavía la tiene?-, y en los medios no hacen más que repetir hasta ser cansinos, que la cosa va bien, que somos los más guapos de Europa, los que menos problemas tenemos y los que no hemos de quejarnos de nada, porque otros están peor. ¡Ja!.

 Eso dicen por ahí, veas la televisión que quieras, todo son personajes, ¿o debería decir personajillos?, que opinan sobre lo divino y lo humano sin apreturas, sin pararse a pensar en lo que dicen, con tal de llenar el espacio que les dispensan en las distintas cadenas y periódicos.

Lo cual me hace preguntarme con pena si equivoqué mi oficio, que no citaré por simple y normal, en lugar de haberme dedicado, con algún apoyo, a opinar. En definitiva, que quiero ser contertulio, palabra esta que aglutina a personajes de diversa especie, todos humanos, eso si, que se dedican a acudir a diario al set de televisión llámese X para largar sin reparos sobre los temas que allí se debaten, o también, si no se es tan afortunado, a escribir unas pocas líneas en una colaboración diaria -con suerte- o semanal en algún medio escrito.

 Y digo que me gustaría porque me siento capaz de decir tantas incoherencias como ellos sin ser tan mediático, y llevármelo crudo día a día, aceptando incluso que me lo remuneraran a mes vencido, da igual. Porque, a poco que se preste atención a su "trabajo", se da uno cuenta rápidamente del hecho incuestionable de que opinar y emitir sentencias resulta fácil, máxime cuando se habla todos a la vez, cuando no se respetan los tiempos ni los turnos, cuando se trata de ver quien la tiene más grande o es más maleducado, más alto despotrica o menos deja hablar a los demás.

  Más cenutrio, en suma.

 Y a pesar de eso, a pesar de ir contra mis principios, porque yo, al contrario de Groucho Marx que decía: "Estos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros", y debiendo de costar mucho el hecho de tenerlos que cambiar, a pesar de eso me reitero en añorar ser uno de esa especie, porque me daría la oportunidad de expresar cosas que a la mayoría de la gente les están vedadas porque sí, porque no disponen de los medios que tiene ellos para, al menos tener el derecho de réplica, para poder objetar que no se está de acuerdo con lo que dicen o lo que se piensa, porque es muy fácil, y no le quito mérito, estar en una posición que algunos se han ganado, bien sea por sus propios oficios o quien sabe porque, y sentirse por encima del bien y del mal para, desde su atalaya, hablar de lo que quieran de la actualidad o de lo pasado, y que, cuando alguien disiente de algún modo, o por alguno de los pocos recursos disponibles, expresa su discrepancia, tardan bien poco en machacar la disonancia con mayor o menor agresividad, sabiendo que no es posible la réplica, porque no hay medio alguno de hacerlo y porque, ¡hasta ahí podíamos llegar!, enmendar la plana a la estrella que tanto brilla.

 Y eso sin hablar de lo que económicamente redundaría en mi economía, porque, a pesar de que mi señora esposa intenta cada semana que nos toque la Primitiva, ni por esas, con lo cual debemos de seguir con lo que el destino ha dispuesto para nosotros que, sin ser malo, podría ser mejor, que duda cabe, aunque probablemente, como dice mi amigo Pepe, si me tocaran muchos millones en la lotería, mi vida sufriría una transformación para nada aconsejable -eso dice él, como se nota que es abogado- pero a mí, aunque solamente fuera ya en mi cercana tercera edad, no me disgustaría probarlo.

 Aunque me equivocara.

 Tantas veces lo he hecho en esta vida.

 -MiguelitoNews-


miércoles, 10 de mayo de 2023

La coronación

 

Resulta anacrónico, y a la vez extemporáneo, que, aunque pueda parecer lo mismo no lo es, sino que se complementan ambas definiciones, y creo conveniente citarlas aquí, porque la cosa tiene guasa. Que en pleno siglo XXI todavía existan monarquías sobrepasa mi entendimiento, pero ya lo decía Guerrita cuando le presentaron al filósofo José Ortega y Gasset, con la famosa frase "Hay gente pa' tó'".

Y, por lo que se ve, no andaba muy desencaminado.

Resumiendo, que parece ser que hay ansia viva de querer ser emperador porque, además de rey del Reino Unido de Gran Bretaña y los Dominios Británicos de Ultramar, vulgo la Mancomunidad de Naciones o  Commonwealth, también es, por extensión, Emperador de la India, que, aunque es un país independiente desde tiempos de Maricastaña, resulta que tiene ganas de seguir ostentando la corona imperial porque, de otro modo no entiendo para qué le enroscaron una detrás de otra, salvando las orejas.

Y es que debe de ser bueno ser rey, o estoy yo muy equivocado porque, con setenta y cuatro años en la actualidad y después de pasarse media vida mirando el calendario para ver cuando le tocaba a él ser el amo del cotarro, ahora, cuando lo más lógico, a mi entender, sería que no hubiera aceptado o bien abdicara en favor de su hijo, por aquello de que le hacía "ilu" ser coronado, en lugar de hacerle pasar al Príncipe Guillermo todo lo que él mismo ha pasado, que no veía la hora, porque su mami ya dijo en su momento que ella serviría al país durante toda su vida.

Así pues, muerto el último emperador chino y hasta el bruto de Bokassa, nos queda Charles the Third hasta que el cuerpo aguante. Y es que no aprenden, porque, en lugar de hacer como su tío abuelo Eduardo VIII, que mediante a su abdicación le complicó la vida a su hermano Bertie (Jorge VI), al que no le hacía puñetera gracia ser rey de rebote, entre otras cosas porque era tartamudo y odiaba tener que hablar en público. De modo que, como iba diciendo, al "pillín" de Eduardo le salió la cosa redonda.

Porque, sin ser rey vivió como tal, a costa de la Corona siempre, en París, en las Bahamas, donde quiso, vaya, y eso sí, acompañado de su querida Wallis, que en definitiva era lo que ansiaba. Y Carlitos, que podía haber seguido el mismo camino con su Camilita, va y la caga. En fín, él sabrá lo que hace.

Y llegamos a la coronación de este año, con un lujo y boato impensable por mente alguna que se considere medianamente estable, porque tal y como está el patio en todo el mundo y, sobre todo en Gran Bretaña por el fallido Brexit, es indecente gastarse el dinero que se ha gastado en la hoguera de las vanidades, para ir en la carroza como La Cenicienta, con sus caballitos blancos, sus palafreneros, etc. y volver en otra distinta, porque sí, porque la anterior tenía el asiento caliente y le daba cosa.

Y así llega a la Abadía de Westminster con la que estaba cayendo (como aquí en la boda de Felipe y Leticia) y allí le esperaba el Arzobispo de Canterbury y cuarto y mitad de capisayos de todos los colores para ayudar en los oficios ceremoniales y tal y tal. Con esa cara que tiene color de chicle de fresa masticado y esos dedos que parecen salchichas de Frankfurt, se dejaba hacer de todo, ahora la capa de armiño que llegaba desde allí a las Casas del Parlamento, luego con otra encima por si tenía frío; luego le medio desnudan para meterlo en el chiringuito que montaron en medio de la iglesia para, según ellos, ungirlo con los sagrados óleos y/o como los maledicentes ya andan pregonando, porque le dió un apretón y hubo que improvisar a la carrera.

Todo esto lo cuento con conocimiento de causa porque, aunque parezca imposible, me tragué toda la retransmisión mientras mi esposa me miraba con cara entre condescendencia y lástima, pero es que necesitaba estar bien informado ya que tenía en mente hacer una entrada al respecto, cosa que finalmente ha sucedido tras sugerirlo mi amigo Pepe; de ahí que vea la luz. 

Y mientras tanto, el otro hijo, el de los negocios extra-reales, pero negocios al fin y al cabo, acudía sólo, sin su querida Meghan ni sus hijos, aduciendo que tenían que celebrar el cumpleaños de uno de ellos. ¿Mentirosos....!. Lo que pasa es que el suegro y la nuera no se tragan, igual que tampoco lo hacía la abuela; y que no me vengan con el cuento de que es por el color de su piel, que no cuela. Más bien parece que la  actual Duquesa de Sussex, en tanto en cuanto no le quiten también el título, se me antoja parecida a una que tenemos muy cerca y no citaré su nombre, que todos sabemos cual es, la cual tiene más huevos que una pava y hace y deshace lo que le da la gana. No digo más. Que me condeno.

Y ya tenemos a otro Windsor rebautizado en el trono, porque, no hay que olvidar que, aunque nacidos en Gran Bretaña, son descendientes de alemanes: los Sajonia-Coburgo-Gotha. Lo que pasa es que, por aquel entonces, y hablo de la primera Guerra Mundial, como que no era muy aconsejable ser germano, y sino que le pregunten a su, creo bisabuelo Nicolás II, como le fue la cosa con los bolcheviques cuando su primito Jorge V le dió la patada y, con ella, firmó su sentencia de muerte y la de toda su familia.

De modo que Camilla Parker-Bowles es ahora mismo- ni ella se lo podía imaginar- reina, pero reina reina, nada de consorte, que hasta ahí le llega la suerte, no como a la periodista un poco divorciada -como decía mi añorado Andrés- que tenemos nosotros. Así lucía una sonrisa como la del gato que se ha comido al canario (¿no os disteis cuenta?),porque sabía lo que le esperaba, aparte del sexo a tope (otra vez Andrés) que iba a tener a la noche.


¿Viagra?, quién lo sabe.

¿Y la gente haciendo cola varios días antes.....?. ¿Son tontos de baba o qué...?. Porque tiene tela. Yo no voy allí ni aunque me paguen dietas y kilometraje. Mucho menos gratis. Pero también había a los que no les molaba mucho tener otro rey chupando de la "mamelleta", que ya es bastante con lo que chupan los políticos como para que haya reyes además de los de la baraja y los Reyes Magos o "The three Wise men" que dicen por allí. Y esos interesaba que se mantuvieran lo más alejados posible del cortejo y desfile, no fuera a ser que jodieran la marrana con sus pancartas de "Is not mi King". Que también, porque no, es una elección.

Y qué decir de los modelitos que lucían los invitados, invitadas e invitades, no la caguemos. Algunas parecía que fueran de la tuna.

Se asemejaba a la alfombra roja de los Oscar en algunos momentos, aderezado en ocasiones con uniformes con más chapas y medallas que los militares rusos y sombreritos y pamelas, que la que llevaba la de aquí parecía que la había desmontado de una lámpara de pie de la Zarzuela. 

Rancios como son los ingleses no se podía esperar menos. Y me llamó la atención el hecho de que la medalla del Toisón de Oro la tiene hasta el Tato, porque la llevaba uno sí y otro no. 

Bueno, ya está bien, que empiezo y no paro, y a este ritmo no me quedarán argumentos para la próxima entrada.

Espero que os guste.

Besitos.

MiguelitoNews- 

P.D.- Por cierto, con la pasta que tiene Carlos ya podía arreglarse un poco la boca, que parece que los dientes se los hayan echado a puñados.




jueves, 16 de febrero de 2023

The Banshees of Inisherin.


 My impressions of the movie.

I have just seen the movie and this is what I think about  it.

The action takes place in an Ireland’s West Coast villaje called Inisherin and tells us the story of a friendship, or better than that, all the opposite, this is to say the end of it. Despite all what I  had heard from my classmates, who had seen the movie before me, I have to confess that I liked it, because is more than I had expected.

In my opinión, it is quite difficult that a whole  life friendship can finish suddenly when nothing has happened between two persons and that’s with it is so incredible. The plot is simple but I have enjoyed  the actor’s performance and the views of so many beautiful places. It’s, no doubt, a strange film which not all the people can understand or like, but I liked it a lot.

Colm and Pádraic are two old friends and both are living in the same village, a beautiful landscape with beaches and cliffs but however a poor land where the people earn their living working on the fields and taking care of animals, such as cows, goats and sheeps, besides of the fishing.

The year, which I could see in a wall’s calendar, is 1923, that is to say at the end of the Irish Civil War. Pádraic is a poor, quiet, good man although a bit ignorant who lives with his sister Siobhán and a miniature black donkey called Jenny in a cabin among stone hedges and meadows, with a horse and two or three cows.

Siobhán, nevertheless is the most clever woman or man in the village, I think, because she reads books and realizes that the life can be more than living in poverty, but she’s taking care of her brother and dreaming of with a better life in the great island.

Colm seems a lonely man who also lives in a cabin with his dog, but on the beach, a pretty place surrounded by mountains. Normally he is playing the fiddle and composing traditional music which he after plays in the pub with several more musics. He has no family, only his guy Pádraic, so it is very strange that one day, without an apparent reason, he meets Pádraic and says to him that he doesn’t  want continue being his friend.

At the begining this behavior is imposible to believe, because your friendship is ancient, but Colm says to Pádraic that he doesn’t want him to talk and if he does, he will cut himself a finger on his left hand, the hand which he plays the fiddle with. Pádraic is very confused and try to get a reason for that rare situation looking for him in the roads and finnally in his own house.

One day, after they have been talking, Colm goes to his friend’s house and throw a finger which he has cut himself against the door and returns home. Pádraic is, in my opinión, a sensitive man that doesn’t have more friends, so he feels very sad, confused and abandoned and  he can’t understand what is happening, and he

sometimes meets Dominic, the policeman’s son, a young man worse than Pádraic because he seems a bit fool and start to talk trying to find a solution that it seems doesn’t exist.

As Pádraic continues talking with Colm and he refuses to do it, they don’t go to the pub together and finally one day Colm cuts himself the last four fingers that  remain on his left hand and throw them again in front of the cabin. When Pádraic arrives to home discover that Jenny the donkey has death chocked on,  Colm’s fingers, so he digs a pit in order to bury it.

Then he tells Colm that on Sunday after the mass, he’ll go to his house to burn it and gives him a piece of advice: take your dog out, but you can stay inside. As a revenge Pádraic sets  the house on fire.

This is, in my opinión, a dark, sad history that finnally ends in a bad way, because it’s very hard, to understand, neither for me, why a man as Colm decides to sacrifice his hand and with it his love for the music senseless action. What is Colm running off from.?

At last, the only good thing in the film is that Siobhán gets a job out of the village, moving to the Great Island and in this way she can start a new life far of the obsessive pressure of their inhabitants.

By the way, an old woman in the village called Mrs. Mc Cormick who walks alone by the paths I think is the one Banshee of the film, because she announces the Dominic’s death and another one, maybe  Jenny, the donkey.

 

P.D.- This entry was revised and corrected before by my teacher Maite Medina. Lots of thanks!.

 

sábado, 28 de enero de 2023

¿Cómo os lo diría...?

Conozco a un señor tan campechano él  que hasta se ha hecho muy amiguito de los árabes -que no dejan de ser moros, eso sí, con un montón de pasta- que ha decidido, al parecer  quedarse, quién sabe si para siempre, al caloret del sol saudí, que se está mucho mejor -¡donde va usted a parar!- que en los Madriles, por mucha calefacción pagada que tenga.

Como consecuencia de su decisión, y en concordancia con lo que en su día proclamó el año que estaba en su apogeo el lío de un pariente político suyo en el tema de los dineros, sí hombre, cuando aquello de "no me consta; no lo recuerdo; lo desconozco; mi marido y yo no hablamos de negocios en casa" y otras lindezas por el estilo; pues eso, en aquel tiempo nos contaba que "todos somos iguales ante la ley" -¿dónde había oído yo eso antes...?-, y claro, así, en abstracto, pues tiene razón. Pero sabido es que la ley no siempre es justa, porque una cosa es la ley y otra la justicia, y no tienen por qué ir juntas; igual que una cosa es la familia y otra los seres queridos. Sirva como ejemplo.

Resumiendo, que a tenor de la ley tributaria en la que se nos dice que: "se considerará residente en España aquel 

Que permanezca más de 183 días, durante el año natural, en territorio español. Para determinar este período de permanencia en territorio español se computarán las ausencias esporádicas salvo que el contribuyente acredite su residencia fiscal en otro país. En el supuesto de países o territorios de los calificados como jurisdicción no cooperativa, la Administración tributaria podrá exigir que se pruebe la permanencia en el mismo durante 183 días en el año natural.

Y también:

Que radique en España el núcleo principal o la base de sus actividades o intereses económicos de forma directa o indirecta". 

De modo que, en definitiva, si le tocaba pagar algo en el I.R.P.F. (y si lo pagaba), y en el Impuesto sobre el Patrimonio (y si también lo pagaba, cosa que se me permitirá dudar), pues nada, que no le viene bien a partir de ahora; que no lleva nada suelto, vamos. Y es legal, no lo dudo, pero, ¿es de justicia?. Con lo que quiere él a su país, al de aquí, no al de los moritos, que también, y ahora quiere hacer, y lo hará, como los youtubers que se fueron a Andorra para no pagar impuestos aquí; como los deportistas y famosillos que buscan y consiguen nacionalizarse en países más, digamos benevolentes con el tema de la pasta.

A estos últimos se les ha demonizado, con o sin razón, que yo creo más en lo primero que en lo segundo, porque la riqueza que generan, después de haberlos criado en España, enseñado lo poco o mucho que saben en las escuelas de aquí, curado en la Seguridad Social cuando se hicieron una raspadura cayendo de la bici u operado de anginas, pongamos por caso, ese dineral que ganan sin hacer nada, o casi, que sería discutible desde la interpretación seria de la palabra trabajareso, de justicia será que revertiera aquí, que es donde se les dieron los medios hasta para que pudieran comprarse la Play con la que aprendieron a "hacer la mona en Internet".

Y es que, por mucha pasta que se tenga, a ninguno se nos escapa que pagar jode, cuanto más tengas más te toca apoquinar, con lo cual exponencialmente más te jode y yo, lo digo en serio, a pesar de estar pontificando aquí lo contrario, me lo tendría que pensar, habida cuenta lo mal que me encuentro representado y querido por mi gobierno y la desigualdad existente según seas más o menos. No es lo mismo deber millones a Hacienda, como algunos (muchos) cantantes, futbolistas, clubs deportivos y deportistas en general; artistas, en definitiva, en el arte de engañar -o cuanto menos intentarlo-, que yo, por ejemplo, que como me equivoque al hacer la declaración de renta -esa que cada día es más difícil de rellenar y esa a la que las personas mayores le temen más que a la bicha-, tardan poco en mandarme el aviso con la amenaza de multa y el recargo correspondiente por los intereses.

Así pues, el citado señor se irá de rositas con sus dineritos y sus posesiones y sus prerrogativas y sus regalitos y sus casas gratis y sus vacaciones en las islas y sus......, y sin pagar nada por ello. Pobrecito, dirán algunos, a su edad, con sus achaques. ¡Pues que no se vaya, que nadie lo echa de aquí!, ¿o tal vez sí? Siempre me quedará esa duda. Además no sería la primera vez que le pasa. Lo de vivir en el exilio, quiero decir.

Y siguiendo con lo de tributar, pero más de andar por casa, resulta que me han subido -a todos los pensionistas, no solo a  mí- la pensión. ¡Qué majete es nuestro presi! Con lo poco que lo quiero y lo mal que me cae y, sin embargo ya ves, un aumento para que pueda vivir mejor ahora que la cosa está tan chunga, para que piense si me compensa gastarme lo que voy a cobrar de más en una comida familiar (para tres como mucho, que no hay más que rascar) o si, por el contrario, me  planteo unas vacaciones más allá de Cullera. Pero ojo, que es un regalo envenenado que mucha gente no se ha parado a abrir, porque ya llegará el tío Paco con las rebajas y nos espera a principios de Abril para ponernos las peras al cuarto.

Es decir, para que se entienda: que para muchos, excepto para las pensiones más bajas, entre las que me encuentro, la incidencia será menor, porque en nada o en poco alterará lo cobrado durante el año al no llegar al imite para declarar obligatoriamente. Otra cosa será para aquellos con pensiones altas, que tendrán un aumento significativo en el impuesto que no les hará gracia alguna. Pero, ¿y lo bien que quedan y lo mucho que los van a querer algunos cuando se planteen tirar la papeleta en la urna?

¿Es envenenado o me lo parece a mí?

Por si faltaba poco me llaman del banco, que no me llaman nunca, por cierto, para decirme que tienen un producto para invertir, lo que antes se llamaba plazo fijo -sí, ¿no te acuerdas?, aquello que un día dejó de pagarte una mierda de intereses por dejarles el dinero sin mover durante un tiempo-, y que seguramente ahora tendrá un nombre más rimbombante, y que creen podría interesarme -más bien les debe de interesar a ellos, creo-, porque me darían, después de dieciséis meses, un 3,5% de interés, eso sí, sin citar la retención del IRPF, ni la comisión a aplicar ni, por supuesto que piense por un momento en que tendré dos pagadores y habré de cuidar que no me den más de 1.500 euros de beneficio porque, de ser así, me bajará el límite exento de declarar en renta y luego vendrán los lloros.

Así que, de momento, me conformo con seguir igual que estaba, no vaya a ser que me embale y la caguemos. 

Que yo no tengo amigos moritos a los que recurrir.

Como le dice E.T a Elliot: 

"Pórtate bien".