domingo, 19 de septiembre de 2021

DIARIO DE LA QUINTA OLA.


23 de Julio de 2021. “Annus horribilis”, ríete tú del de la reina Isabel II del Reino Unido.

Tristeza y rabia, o rabia y tristeza, no sé cual de la dos echar por delante, como dicen los toreros, pero creo que una es consecuencia de la otra, así que casi da lo mismo el orden.  Siento rabia, mucha, por la situación que tenemos que soportar, no solo yo, sino el resto de mi familia más cercana, y no creo que hayamos sido tan malos como para tener que purgar este castigo. Entiendo que hay una cosa indudable en esto de la vida, que es el tener que ocuparse de tus mayores porque también ellos se ocuparon de nosotros cuando éramos tan dependientes como lo son ellos ahora.

Yo desconozco si llegaré a esas edades ni si seré tan, digamos desobediente con los que tengan la desgracia de ocuparse de mí. De ahí que ahora se me antoje tan difícil el batallar a cada momento para evitar males mayores que, a no dudar, están a la vuelta de la esquina y ellos no quieren o no saben ver. Y yo tengo un temperamento que es incompatible con la mínima dosis de paciencia necesaria para llevar esto.

Lo intento, costándome una enormidad, pero llega un momento en que no puedo más y salto, a pesar de que, como me ha dicho hoy mi amiga Pili, respiro hondo, pero creo que cuanto más hondo respiro más profundamente entra la amargura. Y tengo ganas de llorar. Y lloro, no lo que debería pero si un poco. No es justo, pero es lo que hay, como bien dice Montse, a quien, muy a mi pesar, le alcanzan los daños colaterales. Mientras que otros, con mayor obligación, tomaron las de Villadiego hace años y eso, cuando se te calienta la sangre hace que hierva sin añadir más fuego.

Escribo para desahogarme. Me sirve un poco como válvula de escape. Pero como siempre me pasa, la inspiración me llega por las noches cuando ya estoy en la cama y no puedo poner por escrito todo lo que me viene a la mente, y creo yo que debe de ser por culpa de las Musas, esas que se supone le calientan la cabeza a uno. Pero deben de ser más o menos como mi hija María, que duerme de día y vela de noche, con lo cual no hay manera humana de llegar a buen término.

Y mira que compongo cada ripio en mi cabeza que, de poder escribirlo llenaría un par de hojas al menos, pero no me he decidido todavía a levantarme y ponerme a escribir. Ahora me cuesta el doble escribir la mitad. Y encima es muy prosaico. Con lo rimbombante que me sale tumbado y lo soso que queda ahora.

Ahora estoy solo, no he encendido siquiera la televisión y, a pesar del calor reinante no estoy demasiado mal. Tranquilo de momento, que mañana por la mañana vienen mal dadas, como cada día; pero en estas horas solamente tengo la desagradable molestia de ver a los malditos bichitos que pululan día y noche por la casa, saliendo de todos los rincones inimaginables. ¡Y como corren los cabrones….!.

Creo que nunca he sido mucho de aceptar eso del Más Allá; ni como premio ni como castigo, y cada día me ratifico más en mi pensamiento porque ni soy tan bueno como para alcanzar la gloria eterna ni tampoco para arder en el más profundo de los infiernos con un demonio pinchándome en el culo para que me haga vuelta y vuelta sin pasarme. Vaya, lo que los anglosajones llaman “medium rare”. La vida es un tránsito que a cada uno se le reparte según van llegando, porque de otro modo no entiendo el criterio que se sigue para que unos vayan sobrecargados de bondad llegando a ser tontos del culo, mientras que otros no merecerían ni respirar.

Y conozco alguno de los dos tipos. Para variar, mezcladito, y así no nos aburrimos.

Y yo, ante todo y sobre todo, tengo que reconocer que soy un privilegiado; con un poquito de lo malo también, que hay que sufrir un mínimo de cuota. En el bombo que rige los destinos de la vida no es que me haya tocado el gordo, pero podíamos decir que al menos la pedrea sí. He tenido la enorme suerte de encontrar a la mujer de mi vida en una persona que a veces creo no merecer, porque mira que le he dado disgustos; algunos ajenos a mi voluntad por culpa de mi enfermedad, por la familia adosada de regalo y otros por ser un capullo redomado. Y ahí está, al pié del cañón día tras día, para ser mi consuelo y mi paz.

Porque no puedo decir que sea cariñosa en exceso, no es eso, ella a su modo quiere a la gente sin aspavientos y a mí me ha colmado siempre de felicidad y no he podido desear más que lo que siempre me ha hecho sentir, es decir, un gran amor que crece exponencialmente con cada día que pasa. Yo se lo digo, pero ella no me cree. Y es verdad. ¿O será que me estoy haciendo viejo y más sensible a la carrera…..?. Yo sigo creyendo que no. Es la verdad de la buena.

Nunca me ha sabido tan bien el escuchar un “Te quiero” estos dos últimos días, esas dos palabras que a mí tanto me cuestan decir y que no tengo perdón por no hacerlo. A menos una vez al cabo de las mil. Y ese “Buenas noches, cielo”, que me sabe a gloria bendita. ¿Por qué seré tan cenutrio….?.

También he tenido, y continúo teniendo, dos hermosas hijas y otras tantas nietas. Más que hermosas, que lo son, sanas, que es el verdadero y mayor de los regalos que se pueden esperar en este mundo, porque desgraciadamente también he tenido lo contrario en mi familia durante años, y ahora, cuando se supone que tengo una edad para disfrutar de acuerdo con mis años en muchas cosas, ahora se me complica la vida un montón.

Yo creía haber pagado la parte que me correspondía durante más de treinta años de mi vida conviviendo en la cuerda floja, siempre al borde de la ruptura, siempre al límite de que se desatara la locura y mi padre entrara en acción. Porque era él quien abría el fuego sin mirar a quien podía lastimar. Y lastimaba mucho, y demasiado a menudo. Con el tiempo he llegado a pensar como podía ser tan insano el vivir así, siempre de gresca. Anulando voluntades y agrediendo cobardemente a quien no quería ni podía defenderse.

Reconozco ahora que fui un cobarde por consentir entonces todo eso.

Y ahora yo, y por consiguiente las personas a las que más quiero, nos vemos en una situación que siendo parecida es, a la vez, distinta. Pero igual de mala e indeseada, y con la misma solución que la que hubo anteriormente, es decir: ninguna. Al menos no la encuentro. La historia se repite; mi abuela murió con la pena de dejar la carga de su hijo a mi madre y ahora ésta tiene la misma pena al ver llegado el fin de sus días dejando tras de sí lo mismo para sus hijos. O mejor dicho, para su hijo. Que el otro ya dijo que no tenía madre conocida.

Y eso hace acrecentar la rabia que mencionaba al principio cuando pienso en cómo se puede ser tan mezquino y despreciable, por decirlo con palabras normales, desentendiéndose de todo y de todos para luego, cuando pregunta y se le cuenta la realidad del día a día, es entonces cuando, lleno de lo que cree  es estar siendo ofendido, entonces es cuando sale gallito y quiere arreglar las cosas a golpes.

Y la tristeza te alcanza cuando piensas más detenidamente de lo que debieras en todas esas personas, por llamarlas de algún modo, que se creen con derecho a todo y sin obligación alguna. A esos que, cuando les pones las peras al cuarto –que también uno tiene su genio- a esos que te esperaban dócil y sumiso les es difícil digerir que osen enfrentárseles. Y hasta que llega ese momento tú convives con tu tristeza. Y tú rabia.

Y lo dejo por hoy, que se me acaban las ideas, por lo menos hasta que me acueste, ahora que, con este calor que estamos pasando, con esta noche tropical, igual me levanto y me reengancho.

O mejor no. A la cama, que ya es hora.

-MiguelitoNews-

 

                                                                                                        ,

 

miércoles, 23 de junio de 2021

CARTAS A MI AMIGO. La noche de San Juan.

 

Querido Andrés:

Hoy más que nunca tengo que escribirte, porque hoy es uno de esos días grabados a fuego en tu persona. Uno de esos días como los viajes a Andorra, la comida de Venta Gaeta, los toros en la Feria de Albacete o los domingos de mañana en el mercadillo de Corbera.

Esta noche es la noche de San Juan; noche mágica donde las haya que, a falta de tener un Stonehedge en nuestras tierras, es una tradición a la que tú nunca solías faltar. A la magia que se le supone a esta noche –y digo que se le supone porque es lo que dicen todos, que yo no la he vivido nunca- a esta noche, repito, tú le añadías tu particular modo de celebrarla.

Entre las palmeras de la playa, con toda la parafernalia que, a media tarde ibas montando, se congregaban algunos de tus amigos y/o conocidos y luego, con el paso del tiempo, se ampliaba el aforo con algún curioso que se acercaba a ver qué pasaba con tanto alboroto y al que tú, como era de esperar, convidabas inmediatamente.

Ya sabes que yo nunca fui, soy poco aficionado a las multitudes, y tú no eras precisamente alguien que se conformaba con juntar a un par de amigos, ni para esta celebración, ni siquiera para un simple almuerzo. Y no te digo se  trataba de algo más importante. Tú insistías y yo en mis trece. Ahora ya no tiene remedio, y me quedo con lo que me contaban al día siguiente.

En estos tiempos de penuria que corren ahora, está todo muy controlado, y se habla de que van a vallar incluso las playas para que la gente no pueda ir. Me hago una ligera idea de lo que esto hubiera significado para ti, tú que siempre has sido bastante irreverente con la autoridad, ¡cómo para prohibirte acercarte a tus palmeras!. Eso si que me hubiese gustado verlo en persona. Cena y espectáculo por el mismo precio.

En otro orden de cosas, me alegra mucho contarte como ha terminado el curso tu querida hija María, y como ha aprobado la selectividad con un 8’5 de nota. Tú, que siempre has estado tan orgulloso de ella, estarías que no te llegaría la camisa al cuerpo, y con razón, porque es para estarlo. Me lo contó María al día siguiente de estar en tu casa para preguntarles como estaban. Están bien, dentro de lo que cabe, pero eso tú ya lo sabes.

Poco más te cuento, amigo, que esto está muy achuchao y no quiero calentarte la cabeza con las miserias que nos están haciendo pasar los tiparracos estos que nos des-gobiernan. Tema tendríamos tú y yo para empezar y no acabar, pero no vale la pena. Además, ya sabes que hablar de política en los almuerzos estaba poco menos que vedado por ser nada recomendable.

Te dejo, machote, que se me acaban las ideas. Otro día que esté más inspirado seguiremos con cualquier tema, que hay muchos. Mientras tanto, cuídate mucho porque, en ese mundo imaginario en el que nos citamos tú y yo, a pesar de ser etéreo, blandito, sin problemas y chachipiruli, me da que pensar que te aburrirás, que tú eres un culo inquieto y necesitas más marcha de la que los santos, los justos y las buenas personas en general (que son las que se supone deben de pulular por ahí) te pueden ofrecer en el día a día.

En las películas ñoñas, a veces nos cuentan que alguien regresa del Más Allá o un poco más cerca, da igual y, aunque sea por poco tiempo, visita a los amigos y a los seres queridos. Mira a ver, que tu poder de persuasión es grande y, además entiendo que te estás portando requetebién, por lo que te invito a que preguntes si te darían un permiso, temporal si quieres, pero permiso para que pudiéramos volver a verte.

Los condenados del Procés han sido bastante más malos y mira tú que ya los han indultado. Con el recochineo añadido de que ya estaban de permiso para celebrar la Noche de San Juan.

¡Con dos cojones……!

Tu amigo.

-Miguel-

 

 

domingo, 25 de abril de 2021

CARTAS A MI AMIGO. (Sigo aquí).

 

Querido Andrés:

Ya lo sé, no hace falta que me lo recuerdes; te tengo un poco desatendido de un tiempo a esta parte, pero es que hay poco que contar, y además, lo poco que hay es malo. Es lo que tiene la pandemia esta y, por si fuera poco, las elecciones de la Comunidad de Madrid, que tiene tela.

Te parecerá frívola esta carta si la comparas con las anteriores, pero la vida, mi vida, sigue. Para bien o para mal sigo aquí, y si, sigo echándote mucho de menos, no creas. Cuando voy a almorzar en Cullera y me siento de cara al patio de tu apartamento, parece que estoy esperando verte salir, con tu paso cansino, reposado. Y no es así. Nunca llegas.

Los psicólogos en general y tal vez alguno más dicen, muy sesudos ellos, que como consecuencia de la pérdida de alguien querido se pasa un proceso de duelo que tiene diferenciadas partes. Y, aunque yo no soy muy amigo de creer como una verdad absoluta en lo que dicen, sí que es verdad que he pasado por alguno de ellos.

A saber: la negación, que se juntó con la ira y la depresión, tres por uno, como en el Carrefour, que yo soy muy bruto y lo pasé a la vez, con un dolor que no había sentido hasta ahora, ni siquiera cuando murió mi padre; porque una cosa es esperar que sucedan siguiendo el orden natural de la vida, y otra muy distinta es lo tuyo.

Hasta hace poco me costaba muchísimo contener las lágrimas en ciertos momentos especiales en los que parece que había un hueco muy grande por llenar. Cuando voy a pescar, cuando, como el otro día fui a almorzar con Luís al bar Hugol en el que sirven el bocadillo enorme, y recuerdo tu cara de sorpresa cuando nos lo pusieron en la mesa y tú, como de costumbre, vaciaste el contenido en el plato.

Volviendo al tema del duelo, parece ser que ahora estoy en el proceso de aceptación porque, amigo mío, la vida sigue, y con ella sus alegrías y también sus miserias. ¡Qué le vamos a hacer…..!. Y eso no implica que caigas en el olvido, porque siempre estarás ahí. No me lo tengas en cuenta.

No quiero pensar en este verano, cuando no estés para traernos los tomates, los pimientos, las sandías; todo lo que siempre has compartido con tus amigos, porque disfrutabas haciéndolo. Toda generosidad. Pero el sol seguirá saliendo todos los días, menos los que salga nublado, por supuesto, y tú, espero, nos verás desde tu atalaya privilegiada y, no me cabe duda, también disfrutarás cada vez que nos recuerdes.

En mi memoria estarán siempre los buenos momentos que compartimos. Eras más que un amigo y tu recuerdo me acompañará hasta el día en que podamos volver a pescar entre las nubes.

Porque nadie muere del todo mientras haya alguien que lo recuerde o piense en él.

Y yo lo hago todos los días.

Tu amigo.

-Miguel-

P.D.- La foto que encabeza esta entrada, a buen seguro que la recordarás y te hará reír. Los dos sabemos por qué.

 

 

domingo, 28 de marzo de 2021

CARTAS A MI AMIGO (Te dije que nunca lo haría).

 

Querido Andrés:

Te dije que nunca lo haría. Lo sabes, e insistías mucho en ello, con una mirada, con un gesto de tu cabeza –“aixó es bonico”- decías, y me decías que, tarde o temprano, lo haría. Y hoy, esta misma mañana, al final te has salido con la tuya. No paras quieto ni desde el Más Allá.

Ha sido la primera vez que he vuelto a almorzar desde que te fuiste, y ha sido duro, doloroso, al menos para mí, porque soy un sentimental -¡qué le vamos a hacer!- y lo esperaba; no me ha pillado por sorpresa. Pero, indudablemente, faltaba algo, el alma de la fiesta, la alegría de la huerta personificada. No echo de menos el tomate, ni las cebollas. Te echo en falta a ti.

Teníamos pendiente colocar una foto de una de las últimas veces que almorzamos, precisamente el día del cumpleaños del señor Pepe. ¿Te acuerdas?. Y, gentilmente, la señora Isabel nos ha permitido colgarla en una de las paredes del  restaurante como recuerdo imperecedero; así que lo hemos hecho, como puedes ver.


Ha sido una reunión en petit comité, algo desconocido para ti, que siempre solías reunir a ciento y la madre a poco que quedáramos para algo. Hemos estado Luís, Pepe, Casto, Mi yerno Paul y yo, y hemos brindado con la primera cerveza por ti. Luego, como te decía al principio, a la hora del cremaet, he cometido la barbaridad que nunca debí de cometer. Pero ha sido a tu salud, en tu memoria, para darte el gustazo de ver como sucumbía a la gorrinería; porque gorrinería es, no me lo puedes rebatir.

Y me he puesto el cremaet en la copa de la cerveza. No tengo perdón.

En fin, en peores plazas hemos toreao, como se suele decir, y hasta puede convertirse en una costumbre, insana, pero costumbre a fin de cuentas. Espero que estés contento con tu pírrica victoria tras haberme podido llevar al huerto –el que la sigue la consigue- a pesar de mis reticencias.

Al terminar, cuando volvíamos a casa, Paul me ha dicho: "Andrés is seeing us from the sky and he'll be happy", que, para que lo entendamos los demás significa "Andrés nos está viendo desde el cielo y estará contento".

¿Y cómo he podido llegar hasta ese punto?, te preguntarás. Pues muy fácil, y te lo explicaré como si fueras un niño de cuatro años, utilizando, eso sí, la terminología taurina, que sé que te gusta. Veras: una vez fue Juan Belmonte, ya sabes, el Pasmo de Triana, a ver una corrida de toros o novillada, no recuerdo bien, a un pueblo en compañía de un amigo, y resulta que el presidente de la plaza era, a la sazón,  Gobernador Civil de Huelva, y había sido banderillero suyo anteriormente, y entre unas cosas y otras, había llegado a alcanzar ese mando.

Comoquiera que el hecho llegó al conocimiento del amigo de Belmonte, le pregunto: “Juan: ¿es verdad que el gobernador ha sido banderillero tuyo….?”, y Belmonte le dijo, escuetamente “Si”., así que le volvió a preguntar: “¿Y cómo puede un banderillero llegar a ser gobernador civil?”. A lo que Belmonte, con su característica cachaza contestó: “Mu fasi, ……endegenerando”.

Y eso es, más o menos, lo que me ha pasado a mí, que al final he llegado a este punto como el de la historia. Es decir:

“Endegenerando”.

Tu amigo.

-Miguel-

 

miércoles, 24 de marzo de 2021

CARTAS A MI AMIGO. (Feliz cumpleaños).

 

Querido Andrés:

Hoy es tu cumpleaños, y como siempre quiero felicitarte, aunque no me sea posible hacerlo en persona, pero hay algunas costumbres que no deben perderse. No lo puedo decir con seguridad, pero desde luego son cincuentaymuchos, porque siempre te lamentabas del tiempo que te faltaba para poderte jubilar.

De natural, cada año que se cumple suma, pero no es el caso porque ahora, en vez de sumar resta, y digo que resta porque es un año menos que puedo gozar de tu compañía y, sobre todo, de tu amistad. Todavía no me hago a la idea.

Recuerdo las muchas, innumerables veces que nos decías que te atropelláramos para sí poder estar de baja –algo impensable para los autónomos- o, mejor aún, dejarte de trabajar, aunque solo fuera unos meses. Barbaridades como esa, y otras por el estilo, eran comunes en nuestro día a día, a pesar de que creo firmemente que lo decías en broma.

Eras un hombre entregado a tu trabajo, aunque no fuera el que más te hubiese gustado desempeñar, y por eso echabas tanto de menos un poco de calma, de sosiego, de no tener que ir de puto culo. Cómo nos hemos reído contigo cuando soltabas los chascarrillos que, siendo siempre los mismos, nos hacían efecto instantáneo.

No puedo evitar la sonrisa al recordar cuando decías aquello de “Señora, ¿usted sabe lo bueno que esta el vino con gaseosa?”, cuando te preguntaban angustiadas cuanto iba a durar el estar sin agua. O aquello de pretender que trabajases colgado en un patio de luces “como si fueras un acróbata del Circo del Sol”.

Era imposible contener la carcajada a pesar de sabernos de memoria el dicho. Siempre tenías a mano una salida parecida para así liberar la tensión y el esfuerzo que, por las características de tu trabajo tenías que sufrir.

Cada vez que entro al baño, cada vez que me falla un grifo, cada vez que me ducho, cada vez…….me acuerdo de ti, enormemente, dolorosamente. Es tan patente tu falta que difícilmente puedo sustraerme al hecho de no poderte ver al menos cada fin de semana. El tiempo dicen que todo lo cura, pero hay cosas y cosas, enfermedades del cuerpo y también del alma, que son más difíciles de curar.

El año que viene volveré a felicitarte, no lo dudes, porque tu enorme corpachón ha dejado un hueco muy grande de llenar en mi vida. Tan grande como nuestra amistad.

Tu amigo.

-Miguel-

 

martes, 9 de marzo de 2021

CARTAS A MI AMIGO. (No es justo).

 

Querido Andrés:

Te prevengo, que hoy vengo en plan cainita y esto es autorizado para mayores. Es que cuando se me calienta la boca tengo que escupir o me atraganto. Vamos a situarnos, como es costumbre, en ese universo creado ad hoc para contarnos nuestras cuitas más perversas. Esa especie de Matrix, de Avatar en la que todo vale. O casi todo.

Tengo la impresión de que te estarás aburriendo, porque te conozco y se que tú no eres de estar mucho tiempo en el mismo sitio sin caer en el tedio. Pescando, almorzando, donde sea, siempre estabas con el culo alquilado, como suele decirse, y deseoso de cambiar de sitio y/o de actividad.

Por eso, en ese espacio intemporal tan luminoso, con esas nubes de algodón donde se debe de estar la mar de blandito, ahí te supongo todo desnudito y con unas gasas cubriendo tus vergüenzas porque, si, también ahí es pecado ir sin ropa. ¿De verdad….?. No me extraña en absoluto. Hasta Julio II le obligó a Michelangelo a  ponerles Dodotis a las pinturas de la Capilla Sixtina. ¡Hay que joderse!.

Pues ahí la vida debe de ser aburridísima. No sé si no sería mejor estar en las antípodas, donde huele a azufre y se está la mar de calentito. Todo es cuestión de soplar antes para no quemarse demasiado y disfrutar con el “sexo a tope” que solías decir, porque ahí habrá infinidad de mujeres malas, de esas de moral distraída, que siempre es más divertido, ¡dónde vas a parar!. Y no necesitas ni hacer “la danza del apareamiento”, otra de tus frases preferidas

Todo es cuestión de apartar a un lado a toda esa gentuza que pulula por ahí; a saber: politicastros, curas, monjas, obispos, etc y entonces, como dice Ximo Bayo: “Esta sí, esta no, esta me la como yo…..”.

Todo esto viene a cuento como introducción previa para relajar un poco la mala leche que tengo cuando me acuerdo de lo injusto de tu muerte. Y es que, cada vez que entro al baño, cada vez que me meto en la ducha o veo un grifo me entran ganas de renegar de todo y de todos. No es lo mismo si hubieses sido ministro, por ejemplo, o notario, gente a la que no se suele visitar a menudo; pero eres fontanero coño, y es lo que tiene.

El ente que se supone gobernar todo, ese que debe de estar por ahí cerca de donde tú estás, ese que nos han vendido como el magnánimo, magnificente y magcualquier cosa que se te ocurra no lo encuadro yo en todo lo que nos cuentan en ese cuento que dura más de dos mil años –que eso es un best seller, y no lo que escribe Frederic Forshyt-, pero claro, tiene muchos agentes en este mundo para hacerle propaganda, y de ahí que no paran de hacer nuevas ediciones año tras año. Siglo tras siglo.

 Porque no puedo comprender como deja que pasen cosas como la tuya, que te vayas en lo mejor de tu vida, joven, con ganas de vivir. Como tampoco entiendo las miserias de esta vida, donde mueren niños inocentes, donde nacen otros con enfermedades incurables de por vida, donde se viene a sufrir, que parece ser condición sine qua non para alcanzar la vida eterna. ¿Qué vida……?. Si la que hay que intentar vivir es la de aquí, lo mejor que se pueda.

Vivir y dejar vivir. Y tú eres bueno, ¿qué digo?, más que bueno, y no te merecías ese final. Por eso creo, no, mejor no creo en la gran mentira que nos cuelan. Un Dios justo no puede desear eso para los que se supone que son sus hijos queridos. ¿Acaso lo querrías tú para los tuyos……?. En ese estado de las cosas, cuanto mejor no son las enseñanzas de los musulmanes. A ellos, en el paraíso les esperan setenta y dos vírgenes. Más o menos, que tampoco vamos a negociar el número. En cualquier caso la recompensa se me antoja prometedora.

En cambio,  el Cielo de los cristianos debe de ser más frío, como los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles que citaba Machado, y ese no es tu estilo. No te va en absoluto con tu forma de ser. Tú necesitas bulla, “pimplarte” de vez en cuando, “omplirte”, como dices bien. Y eso no debe de estar muy bien visto por ahí. Y estar rodeado de gente que te quiere, y eso, ahí, es difícil. Te has ido demasiado pronto; que no es lo mismo marcharse con una vida ya vivida, con años consumidos, con cariños repartidos, que así, a bote pronto.

Y eso no hay Dios que lo aguante.

Tu amigo.

-Miguel-

 Foto chiste de Forges.

lunes, 8 de marzo de 2021

CARTAS A MI AMIGO. (Nadie como tú).

 

Querido Andrés:

Ayer mismo estuve en tu casa para ver a tus Marías, porque desde hace mucho tiempo estamos confinados en nuestra ciudad por el tema ya conocido del coronavirus, y este fin de semana pasado abrieron la mano un poco las autoridades y nos dejaron salir al recreo.

Aunque me sentía casi como si estuviera en libertad provisional vigilada, algo es algo, y pude ir un rato a Cullera. Y digo un rato porque el tiempo no acompañó, con lluvia y frío, así que me tuve que volver el domingo por la mañana, y fue entonces cuando aprovechamos Montse y yo para visitar a la parte de tu familia a la que no había podido ver todavía.

Hablamos y lloramos, como no, era inevitable pero a la vez necesario porque no había tenido ocasión, primero por la prohibición de juntarse varias personas (ni a tu entierro pudimos ir), y segundo por respetar mínimamente el dolor en los días posteriores. Y eso pesaba mucho en mi conciencia y era una tarea inaplazable e ineludible.

También estuve unos minutos con Luís, en la puerta de su casa porque le dije que no viniese al Faro con el tiempo tan asqueroso que hacía. Necesitaba darle un abrazo, como también necesito dárselo al “señor Pepe”, que dices tú. Porque dar la mano o, en su defecto el codo, que es la moda ahora me parece poca cosa según con quien y para quien. Ya quedaré con él.

Tus chicas están bien, tristes, mucho, pero plantándole cara a la vida, a la cruda realidad que han de afrontar sin ti, con una foto que preside el comedor de tu casa. Pero en esa foto, perdona que te lo diga, no eres tú. Es una creo que de la boda de Joan, y estás sin barba, “mudat” como suele decirse. En definitiva, que es otro Andrés, que me lo han cambiao.

Estarás de acuerdo conmigo, lo sé, -y si no me importa un huevo- en que tú estás más en sintonía con  Brutus, el enemigo de Popeye en los dibujos animados, que en el aspecto que ofreces en la foto en cuestión. Si preguntáramos a cualquiera de los que te conocieron, si les pidiésemos un retrato robot tuyo, el resultado sería, sin dudarlo, el del meninfotisme indumentario.

Últimamente con tu sempiterna gorra, en invierno con el modelito ruso o de expedición al Ártico y en verano con una más apropiada a los calores; con tus pantalones de chándal llenos de manchas (los mismos que usabas a diario para trabajar), con tus llamativas camisetas de provocadores eslóganes. Recuerda: “Me alquilo por horas”, o con tu bañador de grandes flores amarillas, con la que se te veía enseguida en la playa.

Pero si hasta para casarte tuvieron que ir a comprarte el traje porque no te daba la gana de ir tú. Eso nos has contado siempre. Si es mentira allá tú, aunque  lo creo firmemente. Pues eso, que en mi memoria y en la de tantos otros te recuerdo así, muy en plan Andrés, con todos sus defectos y sus virtudes, que de las dos tenías un montón.

La foto que encabeza esta carta se la pedí a María porque la verdad es que no tengo muchas tuyas, y trato de recopilar las que puedo. Las imágenes, hasta las que tenemos en nuestro cerebro se van difuminando con el tiempo, y llega un momento en que es difícil recordarlas. Pero eso no quiero que pase; por eso mismo tengo una foto tuya que acabo de imprimir en papel y la voy a colocar en mi apartamento de Cullera.

De ese modo seguiremos viéndonos a menudo.

Tu amigo.

-Miguel-

 

domingo, 28 de febrero de 2021

LA "MANI" DE LA "CHURRI".

 


Haciendo un paréntesis en la serie de “Cartas a mi amigo” que es lo que, últimamente me ocupa y me preocupa, voy a meter con calzador una entrada de opinión, porque la verdad es que el colmillo me destila ya demasiado veneno y no vaya a ser que me lo trague y sea peor. Así pues, comenzamos, o Lets begin, que dicen los ingleses.

Es que llevo mucho tiempo callado, y tampoco es de razón significarse mucho porque, con lo controlados que estamos por Hacienda, Facebook y el Google de los cojones, seguro que, a poca suerte que tengamos nos puede caer la del pulpo en cualquier momento. Pero el que no se arriesga no pesca, y tampoco es para tanto, creo yo. Que el pensamiento es libre.

O debería serlo.

Al lío. Aquí, en mi tierra, estamos más jodidos que Manegueta”, como se suele decir, con el tema del confinamiento perimetral-municipal-nacional y otras gilipolleces como se les ocurre a nuestros ínclitos mandamases. Y en esta tesitura nos hallamos; lamentándonos de  lo que viene a llamarse “Beatus ille” – o lo que es lo mismo, pero menos culto- “Dichoso aquel tiempo”. Aquel tiempo en que –ahora lo sabemos- estábamos tan bien, bueno, razonablemente bien, que tampoco hay que pasarse.

Y esto no solo pasa aquí, no, sino  que se extrapola a toda España, para que no tenga nadie envidia, y claro, llega un momento en que la gente ya no puede más y se rebela. O debería hacerlo. Pero no en la forma que últimamente acostumbra, porque no se entiende una protesta, una manifestación, con el saqueo sistemático de los bienes ajenos. Y es lo que hay, moda interpuesta principalmente por los catalanes, que son más chulos que un ocho y se creen con el derecho de arrasarlo todo.

Y no es eso.

Pero claro, nuestro desgobierno, ese ente contra natura que nos ha tocado en suerte no acaba –no ha empezado en realidad- a aclararse, y su debilidad o su sometimiento a la sociedad creada entre el hambre (Pedrosánchez) y las ganas de comer (Iglesias-el moños) nos tiene a todos con el corazón en un puño.

No entiendo cómo, con la que está cayendo tras un año de, más o menos, encierro, confinamiento o como se quiera llamar; ahora que están bajando los índices de muertes y contagios –o eso nos dicen- pues ahora que la hostelería está que trina y los negocios cierran hoy si y mañana también, ahora nos sale “la señora ministra de Medaigual”, “alias la churri” o la “Jo, tía” con que hay que celebrar, sí o sí, la manifestación del 8M.

Si, esa que el año pasado dejó más contagiados de los que ya había. Pero lo importante, lo realmente importante es salir en la foto, el postureo, el tratar de justificar lo injustificable, atropellando al sentido común. Y claro, los politicastros lo consienten, a sabiendas de que –no hay que ser muy listo- en un par de semanas va a crecer la curva de contagios. Pero qué importa.

¿No sería más fácil, más entendible y más razonable mantener las medidas actuales, esas que tanto nos joden, durante dos, tres meses para así ir bajando el número de afectados, en lugar de abrir la mano ahora un poco, volverla a cerrar mañana y volverla abrir para Semana Santa?.

Si no vamos a tener Fallas, ni Semana Santa, ni Feria de Abril ni Sanfermines, ni ná de ná, ¿para qué vamos a hacer una manifestación?. Las mujeres que tengan dos dedos de frente estarán de acuerdo conmigo con que el perjuicio es mayor que el beneficio. ¿O será que soy un machista por pensar así?, que ahora estamos demonizados los hombres y hay que cogérsela con papel de fumar. No vaya a ser.

Decisión, firmeza, eso es lo que les pido a los que nos desgobiernan para poner a cada cual en su sitio y pensar en el bien común, no en los intereses de partido que, visto lo visto, es el ABC que predomina en la gentuza que nos ha tocado en suerte.

Y para finalizar, otro latinajo: “Res, non verba”.

O sea: “Hechos, no palabras”.

Luego vendrán los lloros.

-MiguelitoNews-

 

CARTAS A MI AMIGO. (Sólo faltas tú).

 


Querido Andrés:

Ayer el “señor Pepe” me envió un whatsapp con una propuesta que considero muy acertada, por la sencilla razón de que serviría de recuerdo imperecedero para todos tus amigos y conocidos, los cuales te seguimos echando mucho de menos. Anteriormente, hace de eso ya casi dos meses, me dirigí al Ayuntamiento de Cullera para solicitar que pusieran tu nombre a la plaza donde está tu apartamento. Entiendo que es algo muy atrevido por lo inusual –que tampoco es que seas ninguna eminencia- pero que nos gustaría mucho.

Conociendo tu “amor” por los políticos, y por los alcaldes en particular, va a ser ardua la tarea para que nos sea concedida la solicitud, pero creo que no tenías ninguna causa pendiente con el actual alcalde, y eso siempre juega a nuestro favor. Y yo sería el primer sorprendido. Sería un puntazo. ” Ja vorem, que diuen els cegos”

Volviendo al tema primero, la cuestión es hacer una copia de la fotografía del día que almorzamos all i pebre en Casa Isabel, y colgarla, con permiso del restaurante, en un lugar que sea visible para así, cada vez que vayamos a almorzar, estés, de algún modo, presente. Nadie puede poner en duda que tú eras el alma de la reunión, que tú, con tus “xarrades”, con tus vivencias y chascarrillos hacías el momento más ameno y divertido. 

Eras el promotor de las cenas en las palmeras, de revolcarte en la playa  llenando  las cervezas de arena. Y esto lo sé porque lo he escuchado, que ya sabes que nunca he acudido a tales eventos, principalmente porque en principio los planteabas para tres o cuatro personas y luego resultaba ser lo que también acertadamente calificabas como “Valéncia en Falles”.

Pero disfrutabas como un gorrino y extendías el disfrute a los demás. Tú eras así, gustase o no. Y para qué hablar de los viajes en Pascua, que, por lo que tengo oído eran “pa mear y no echar gota”. Así volvían algunos, derrotados, vomitosos y/o riñendo con su parienta, que de todo había. El último año tampoco pudo ser, por la pandemia. Ni eso ni la Venta Gaeta, ni la Nit de Sant Joan ni nada de nada.

Aquí sigo con el confinamiento, esperando que, según lo adelantado, levanten la prohibición el próximo fin de semana, así que estoy deseando que sea verdad para ir al Faro y, si es posible, ir a pescar con Luís. También quiero aprovechar para ir a visitar a tus dos Marías, porque ha sido imposible, ya que trabaja durante la semana hasta tarde y no podemos ir a verla. Es la única que me falta de tu familia, porque a tu madre, a tu hermana Vicen y a tu hermano Ricardo ya los vi una mañana a la hora del almuerzo.

Pues nada más, amic, pórtate bien, como sólo tú sabes hacerlo cuando quieres, y cuida de los que estamos en este mundo cada vez peor, que buena falta nos va a hacer.

Porque supongo que algo bueno tendrá el estar en las alturas.

Tu amigo.

-Miguel-